La historia parece empeñada en repetirse. En la Europa de entreguerras se fue incubando, lentamente, un clima de miedo y de intolerancia hacia el otro, hacia quien hablaba otra lengua, profesaba otra religión, llevaba otra cultura o simplemente vivía de un modo distinto. Con el tiempo, esos temores se hicieron política, luego hechos, y finalmente se convirtieron en la tragedia que todos conocemos. Las grandes catástrofes rara vez irrumpen con estruendo, más bien suelen germinar sobre la complicidad del silencio, justo cuando el miedo empieza a sentirse normal, casi cotidiano o banal.[1]
Hoy, redobles de tambores suenan con un eco similar. La “sospecha” se cuela en la lengua diferente, en la fe, los acentos y también en la geografía de proveniencia. En algunos países se deja de ver personas en la calle para ver etiquetas, se recela del vecino por su origen o del trabajador por su procedencia. La democracia se erosiona desde lo más profundo cuando la deshumanización se vuelve rutina y la dignidad de un ser humano depende de cuánto logre mimetizarse con la mayoría.
Sobre lo ocurrido en las dos grandes guerras, en 1946 el político húngaro Bibó István reflexionaba: “En un estado de miedo paralizante, que afirma que el progreso de la libertad pone en riesgo los intereses de la nación, no se pueden cosechar todos los beneficios que ofrece la democracia. Ser democrático implica, en primer lugar, no tener miedo: no temer a quienes tienen opiniones distintas, o hablan lenguas distintas, o pertenecen a otras razas. Los países de Europa Central y Oriental tenían miedo porque no eran plenamente maduros como democracias, y no podían convertirse en democracias maduras porque tenían miedo”.[2]
Ochenta años después, las palabras de Bibó resuenan con preocupante actualidad. Vemos cómo el temor a la diferencia reaparece; cómo la pluralidad deja de vivirse como refugio de libertad y empieza a ser tratada como una amenaza; cómo mensajes amplificados desde el poder alimentan desconfianza y convierten lo diverso en sospechoso. En este artículo reflexiono sobre la latinidad, particularmente en el caso de Estados Unidos (EUA) de hoy, sobre lo que aporta y lo que se pone en riesgo cuando la identidad se vuelve estigma, y sobre un principio elemental que no debería estar en disputa: el derecho a pertenecer y a construir un futuro común sin tener que renunciar a la propia identidad.
Sobre la “latinidad”: resistencia y sentido global
La latinidad es un concepto de muchas aristas. Tiene, desde luego, un anclaje geográfico y un rostro demográfico, pero su aspecto más profundo es el cultural. Ser latino es una forma de reconocerse en lenguas emparentadas, historias cruzadas, migraciones, memorias compartidas y amplios repertorios de elementos en los que se entrecruza la cultura popular. La “magia” de ser latino está en esa ductilidad o maleabilidad que nos hace, a pesar de nuestras diferencias nacionales, ser parte de un mismo proyecto común de identidad. Lo latino abraza nuestra herencia ibérica y, al mismo tiempo, nuestras múltiples identidades mestizas, indígenas y afrodescendientes; también puede ser caribeña y andina, fronteriza y amazónica, urbana y comunitaria.[3]Lo latino, más allá de una etiqueta perfectamente delimitada, funciona como un puente que nos permite vernos en el otro sin borrar nuestras diferencias.
Su genealogía, sin embargo, no es neutral. El término “América Latina” emerge en el siglo XIX en un contexto de disputas imperiales y de proyectos geopolíticos que, en ocasiones, pretendieron “nombrar” la región desde el colonialismo europeo. Sin embargo, como en muchos otros casos, la palabra fue objeto de un proceso dialéctico de reapropiación.[4] Intelectuales hispanoamericanos hábilmente lo convirtieron en un lenguaje de unidad frente a las presiones extranjeras. En esa línea se suele subrayar al colombiano José María Torres Caicedo, quien contribuyó tempranamente a consolidar la idea de una “América Latina” como categoría paralela a la de Europa y como una bandera de solidaridad entre las jóvenes repúblicas. Así, la “latinidad” nace como un vocabulario político y de reivindicación, como un intento de transformar una herencia cultural en afirmación de soberanía, y de convertir la diversidad regional en fuerza compartida.[5]
Hoy, esa historia desemboca en una latinidad que combina peso económico, presencia cultural y relevancia geopolítica. Ya no es verosímil tratar a América Latina como periferia del mundo. En términos agregados, América Latina y el Caribe concentran alrededor de 662 millones de habitantes (2024) y un producto interno bruto (PIB) cercano a US$7.11 billones (2024).[6] En la economía mundial, ese PIB equivale aproximadamente el 6.4% del global (partiendo de la base de que el valor de la producción mundial para 2024 fue cercano a los US$111 billones).[7] A ello se suma un dato estratégico que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha subrayado con insistencia: la posición de la región en reservas, producción y exportación de minerales críticos (en particular cobre y litio),[8] lo que la coloca como una región de enorme relevancia en las cadenas globales de suministros y, en particular, aquellas asociadas a la transición energética.[9]
Claramente el peso económico es importante, pero también lo es la potencia cultural de Latinoamérica. La latinidad es una categoría que con toda nitidez podemos decir que se siente, se comparte y se expande. El Instituto Cervantes estima que casi 635 millones de personas hablan español en el mundo y que se mantiene como la segunda lengua materna del planeta.[10] Esa magnitud sostiene industrias culturales transnacionales (música, audiovisual, plataformas, circuitos editoriales) que han hecho del español un idioma de tendencias globales.[11] La centralidad cultural se verifica en hitos difíciles de ignorar, por ejemplo: una literatura que es parte del patrimonio común de la humanidad (de Mistral a García Márquez, de Neruda a Paz); agendas éticas y de derechos humanos proyectadas desde el Sur latinoamericano (de Pérez Esquivel a Rigoberta Menchú) y; una presencia creciente en el corazón de industrias globales, como el cine y la música (de Del Toro hasta Bad Bunny). De esta manera, lo “latino” ya no es un folklor local, sino que, en muchos casos, ha pasado a redefinir la corriente principal (mainstream) en diversos aspectos (como veremos ocurre en el espectáculo del Súper Tazón LX)
La latinidad en EUA: aportes culturales, lingüísticos y socioeconómicos
En EUA, la presencia latina es un hecho que se expresa en un sinnúmero de aristas. En 2024, la población con raíces latinas (o hispanas) rondó los 68 millones de personas, cerca de una quinta parte del país, y explicó alrededor del 56% del crecimiento poblacional entre 2000 y 2024.[12] Ello es un indicador de su papel como motor demográfico de la nación, pero también de sus efectos en la cotidianeidad: barrios, escuelas, iglesias, pequeños negocios, oficios y profesiones. En dichos rubros lo “latino” se expresa con una enorme energía social que, hoy por hoy, define la sociedad multicultural estadounidense.
La relevancia latina se percibe con especial claridad en el trabajo. En 2023, este grupo representó cerca del 19 por ciento de la fuerza laboral civil (31.8 millones) y, desde 2003, su presencia creció 69 por ciento, mientras que el conjunto no hispano aumentó alrededor del 6 por ciento. En el agregado, ese crecimiento explicó aproximadamente dos tercios de la ampliación neta de la fuerza laboral entre 2003 y 2023.[13] A la par, en 2024 la población latina representó 35.1 por ciento del empleo en la construcción, un ámbito íntimamente ligado a vivienda, infraestructura y cadenas productivas que determinan el costo de vivir y el ritmo de crecimiento.[14] Como podemos observar, millones de trayectorias con rostro latino sostienen ciudades enteras y, nos atrevemos a decir, incluso a buena parte del país.
A esa fuerza de trabajo se suma la del emprendimiento. Los datos oficiales del U.S. Census Bureau muestran un crecimiento sostenido del empresariado latino. Para 2022, se estimaba que había 465,202 negocios con ingresos anuales de US$653.5 mil millones, 3.6 millones de personas empleadas y aproximadamente US$143.2 mil millones en nómina anual. A ello podemos agregar el denominado “PIB latino” (U.S. Latino GDP), usado para dimensionar la magnitud de la actividad económica de esta población dentro de EUA. El Latino Donor Collaborative estimó que ese PIB llegó a US$4 billones y lo describió como un peso económico equiparable a una de las mayores economías del mundo.[15]
Al aporte económico se suma la contribución lingüística y cultural. En 2024, 44.9 millones de personas (aproximadamente 1 de cada 7 residentes de 5 años o más) hablaban español en casa, y más de la mitad de ese universo vivía en California, Texas o Florida, lo que ayuda a explicar por qué en amplias regiones el bilingüismo es absolutamente normal (no sólo en los hogares, también en lo público, en los servicios, comercio, televisión y redes sociales).[16] En términos comparados del país, el español es la lengua no inglesa más común y, según el resumen de datos del U.S. Census Bureau, es la principal lengua “después del inglés” en prácticamente todos los estados (con excepciones puntuales como Hawái, Maine y Vermont, donde otras lenguas ocupan ese lugar).[17] El resultado es una sociedad estadounidense multicultural y multilingüe, donde el español opera como activo económico y de cohesión social: facilita mercados, amplía audiencias, reduce fricciones en servicios y vuelve más competitivas a empresas e instituciones en una nación que, en muchas partes, ya funciona en clave bilingüe.[18]
La latinidad ha impulsado la movilidad social mediante trabajo, emprendimiento, educación y redes comunitarias. Es una fuerza que se hereda y se transforma, desde los abuelos que llegaron con miedo y disciplina hasta las hijas e hijos que traducen, estudian, abren negocios, compran casas y construyen la gran ciudadanía multicultural estadounidense. Por eso, la historia contemporánea de EUA no puede explicarse sin esa energía demográfica, económica y cultural, que renueva al país día con día. Basta con encender el televisor y escuchar el español en un amplio número de canales o con curiosear los apellidos y orígenes latinos que están en todas partes (escuelas, hospitales, universidades, medios, arte, sindicatos, corporaciones, gobernadores, congresistas y hasta secretarios de Estado).
La latinidad bajo asedio en los EUA
En los EUA de hoy, la latinidad vuelve a quedar atrapada en un giro político que combina endurecimiento legal, operativos de control y señales simbólicas que convierten rasgos ordinarios (como hablar español, tener acento, trabajar en ciertos oficios o vivir en determinados barrios) en marcas de sospecha. Esto ha derivado en un clima de miedo donde la pertenencia latina parece volverse un factor de persecución y es un clima que se proyecta en la vida cotidiana.
Podemos observar diferentes “frentes” que acechan la identidad latina. En primer término, el relanzamiento del paradigma de “máxima seguridad” o “tolerancia cero” como principio rector. La orden ejecutiva Protecting the American People Against Invasion instala una lógica de acción que orilla a las agencias gubernamentales a revertir lineamientos previos, intensificar la ejecución de órdenes de remoción, y elevar la prioridad civil y penal de la agenda migratoria. Además, ordena la creación de las Homeland Security Task Forces en todos los estados, ampliando su coordinación operativa y alcance territorial.[19] En términos sociales, esta arquitectura permite que el control migratorio se “mueva” de la frontera a los espacios ordinarios. Para las comunidades latinas, el mensaje implícito es corrosivo en tanto que la vida cotidiana se vuelve un problema permanente. Actividades tan normales como ir a trabajar, recoger a los niños del colegio, asistir a la Iglesia o simplemente caminar por la ciudad pasan a ser escenarios de riesgo de detención, lo que orilla a que todas estas comunidades realicen su día a día bajo el umbral más bajo de exposición pública.
Un segundo frente es la consolidación de prácticas de perfilamiento que colocan a la identidad latina en el centro de la sospecha. La idea de que una detención puede apoyarse en una mezcla de factores donde aparecen como elementos relevantes la apariencia étnica, hablar español o inglés con acento resulta terrible.[20] La controversia por los operativos en el sur de California, Chicago y otros estados, así como la decisión de la Suprema Corte de permitir que, por el momento, continúen las detenciones apoyadas en estos elementos expone con mayor rigor la vulnerabilidad latina.[21] Bajo este esquema no hace falta que la persona haya cometido ninguna irregularidad; basta con encajar en el perfil latino para actualizar esa sospecha de criminal, invasor, narcotraficante y otros tantos adjetivos deleznables con los que, tristemente, se ha identificado desde el poder a este grupo poblacional. De hecho, existe evidencia de que en la mayor parte de los casos (un 74.2 por ciento), las personas detenidas en instalaciones migratorias no tienen antecedentes penales.[22]
Un tercer frente es la reducción de visas humanitarias que habían operado como mecanismos de orden y protección, y cuyo desmantelamiento incrementa la precariedad legal en comunidades donde las redes familiares y laborales están entrelazadas. En junio de 2025, el Departamento de Seguridad Nacional informó que comenzó a enviar notificaciones de terminación a personas beneficiarias del programa de parole CHNV (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela), señalando además la revocación inmediata de autorizaciones laborales y exhortando a salir del país.[23]
Un cuarto frente (de amplio significado) es el intento de reconfigurar la ciudadanía por nacimiento mediante la orden Protecting the Meaning and Value of American Citizenship. La medida busca negar el reconocimiento de ciudadanía a personas nacidas en Estados Unidos en ciertos supuestos vinculados al estatus migratorio de sus padres, y ordena ajustar políticas y guías para su aplicación.[24] Incluso si su destino jurídico está atravesado por litigios y límites constitucionales, el impacto simbólico ha sido inmediato, pues instala una idea perturbadora en la narrativa. En comunidades latinas, donde son comunes los hogares de estatus mixto, el mensaje se percibe como advertencia: la ciudadanía, y con ella la seguridad de estar “protegido”, puede cuestionarse y modificarse en cualquier momento.
Otro frente, aunque vinculado con los anteriores, es el del idioma. La orden ejecutiva del 1 de marzo de 2025 que designa el inglés como idioma oficial a nivel federal revoca, además, la orden que desde 2000 impulsaba el acceso a servicios para personas con dominio limitado del inglés.[25] Aunque no prohíbe por sí misma otros idiomas, su potencia está en la señal que transmite, el idioma diverso al inglés se transforma en una sospecha de pertenencia ajena. En un clima polarizado, como el actual, esa señal puede habilitar casos de hostilidad.
Finalmente, todo lo anterior se amplifica con un marco retórico oficial que asocia migración con criminalidad y que, por extensión, empuja a ver a poblaciones latinas como “peligro” antes que como parte del país (la idea de la “invasión”). En mensajes públicos, la administración ha presentado deportaciones y operativos como una campaña para remover “asesinos, violadores y traficantes” y ha difundido listas de arrestos bajo esa narrativa.[26] Ese lenguaje vuelve socialmente “razonable” sospechar de quienes “parecen” pertenecer al grupo construido como amenaza. Y cuando la sospecha se vuelve sentido común, el daño ya no depende de una orden concreta, se vuelve un clima. Este panorama no solo lastima a quienes lo padecen, sino que empobrece al país entero, porque erosiona la confianza básica que hace posible vivir juntos.
A propósito del Super Tazón LX: música, cultura y reivindicación de lo latino
En estos tiempos donde, tristemente, los rasgos cotidianos asociados a la identidad latina (lengua, acentos, barrios, oficios o incluso hasta celebraciones como una boda latina) pueden convertirse en “marcadores” de sospecha, el medio tiempo del Super Tazón LX fue mucho más allá de un simple show. Fue un poderoso mensaje de presencia y de resistencia. La latinidad apareció en el centro del ritual mediático más grande de los EUA y no como un adorno exótico o marginal, sino como el lenguaje fundamental, como estética dominante y, sobre todo, como afirmación de identidad. Para nada es un simple detalle lo ocurrido, cuando un país se mira a sí mismo en su fiesta más vista, lo que aparece en escena ayuda a definir (o redefinir) muchas de las identidades nacionales.
El Súper Tazón es entretenimiento, pero también tiene una función simbólica. Es la vitrina de la identidad nacional estadounidense. Diversos reportes señalan que en el Super Tazón LX un promedio de 126 millones de espectadores y un pico de 135.7 millones, siguieron su transmisión,[27] en gran medida por la expectativa generada en torno al artista invitado para el espectáculo de medio tiempo: el puertorriqueño Bad Bunny.
En su intervención de apenas 13 minutos, el artista recreó referencias reconocibles de Puerto Rico y desplegó un repertorio simbólico que colocó a “América” en clave hemisférica, una América más amplia que la frontera política, con banderas y guiños que recordaban que el continente es una historia compartida, no una propiedad exclusiva.[28] El gesto no puede ser más claro: aquí estamos; existimos; no como excepción, sino como parte del mundo, incluyendo a EUA.
La potencia del artista y de su gesto no depende del agrado o no de su música sino de lo que ha logrado con este evento. En un clima donde hablar español se lee como extranjería, cantar en español en el escenario más visto del año convierte el idioma en celebración y lo rescata del lugar incómodo de la “prueba” de pertenencia. Donde algunos discursos convierten identidad en odio y amenaza, el espectáculo la devolvió a su forma más elemental: comunidad, familia, memoria, lazos y dignidad. Frente a la tentación de responder al estigma con más hostilidad, el espectáculo apostó por otra variable resumida en una frase que es toda una consigna moral: “lo único más poderoso que el odio es el amor”.
Que el arte provoque debate no es un defecto, es parte de su función. La cultura no está para confirmar prejuicios; también está para incomodarlos. La polémica desatada con el efecto “Bad Bunny” debe celebrarse porque devuelve la voz a quienes estaban perseguidos por su identidad y porque reinserta en el debate la construcción de la identidad de EUA. América no sólo es Estados Unidos, es todo el continente; incluso, la composición de esa nación también es latina, multicultural y diversa.
Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum retomó públicamente el mensaje del amor frente al odio como una invitación a la unión.[29] Ese énfasis importa porque, cuando la identidad se vuelve sospecha, la vida cotidiana se destruye. México no puede ser indiferente a ese clima, porque millones de familias mexicanas y latinoamericanas sostienen con su esfuerzo buena parte de la vida social y económica de Estados Unidos, y merecen reconocimiento, dignidad y respeto, no persecución y odio por su identidad. Defender esa dignidad (en lo cultural, en lo social y en lo institucional) es afirmar un principio de humanidad que no admite regateos.
Por eso el gesto de Bad Bunny es relevante y también importa hablar de él. Es un espejo que nos muestra que lo latino está en el centro de la cultura estadounidense, aunque algunos pretendan negarlo; y también es un recordatorio porque nos devuelve a lo esencial: el amor y la unidad. En un mundo atravesado por problemas que no se resuelven con muros (migración, desigualdad, seguridad humana, crisis climática) la unión no es un lujo, es una urgencia política y humana. Si el miedo divide, el amor organiza; si el odio fractura, la solidaridad repara. Y al final, la medida de una democracia (y de una sociedad) no está en su capacidad de temer, sino en la de reconocerse en lo diverso sin exigirle a nadie que renuncie a su identidad.
Fuentes:
[1] Y el peligro no sólo es el silencio, sino también su banalización. Sobre ello se ha alertado de las preocupaciones también adelantadas por Hanna Arendt: Margarita Rodríguez, “Hannah Arendt, la filósofa de ‘la banalidad del mal’ cuyo legado resuena en el conflictivo mundo actual a 50 años de su muerte”, BBC, 6 de diciembre de 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.bbc.com/mundo/articles/cp39jnk3p52o
[2] Bibó Istvan, “The Distress of East European Small States”, en Nagy Karoly, Democracy, Revolution, Self-Determination. Boulder, Social Science Monographs, p. 42.
[3] Liz Daniela Pérez De la Hoz, “Identidad latinoamericana: conformación, influencias y estudios contemporáneos”, Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, 2025. Consultado el 12 de febrero de 2025 en: https://islas.uclv.edu.cu/index.php/islas/article/view/1593/1204
[4] Arturo Ardao. Génesis de la idea y el nombre de América Latina. México, UNAM, 2019, pp. 39 ss.
[5] Ibidem., pp. 81 ss. Asimismo: Jhonny Antonio Pabón CaDavid, “José María Torres Caicedo: el nacimiento de la identidad latinoamericana, las construcciones nacionales y el derecho de autor”, Universidad Externado de Colombia, 2012, Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://revistas.uexternado.edu.co/index.php/propin/article/view/3264/3673
[6] “Latin America & Caribbean”, World Bank Group. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://data.worldbank.org/country/latin-america-and-caribbean
[7] “GDP (current US$ – World”, World Bank Group, 2024. Consultado El 12 de febrero de 2026 en: https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.CD?locations=1W
[8] “Foreign Direct Investment in Latin America and the Caribbean Rose by 7.1 % in 2024”, CEPAL, 17 de julio de 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.cepal.org/en/pressreleases/foreign-direct-investment-latin-america-and-caribbean-rose-71-2024-totaling-188962
[9] “Latin America & Caribbean”, op. cit.
[10] “El español crece 30 millones de hablantes en un año, un 5% más que el anterior, y los estudiantes llegarán a 100 millones a finales de siglo”, Instituto Cervantes, 28 de octubre de 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://cervantes.org/es/sobre-nosotros/sala-prensa/notas-prensa/espanol-crece-30-millones-hablantes-ano-5-anterior
[11] Ídem.
[12] Gabriel Piña & Gracie Martínez, “Key facts about U.S. Latino”, Pew Research Center, 22 de octubre de 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.pewresearch.org/short-reads/2025/10/22/key-facts-about-us-latinos/
[13] “Employment trends of Hispanics in the U.S. labor force”, U.S. Bureau of Labor Statistics – BLS Blog, 8 de octubre de 2024. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.bls.gov/blog/2024/employment-trends-of-hispanics-in-the-us-labor-force.htm
[14] “Labor Force Statistics from the Current Population Survey, Employed persons by detailed industry, sex, race, and Hispanic or Latino ethnicity (Table 18)”, U.S. Bureau of Labor Statistics, 2024. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.bls.gov/cps/cpsaat18.htm
[15] “Census Bureau Releases Demographic Characteristics of Nonemployer Business Owners”, United States Census Bureau, 08 de mayo de 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://www.test.census.gov/newsroom/press-releases/2025/nonemployer-business-characteristics.html; “2025 Official LDC U.S. Latino GDP Report”, Latino Donor Collaborative, 2025. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://latinodonorcollaborative.org/press_release/2025-u-s-latino-gdp-grows-to-4-trillion-the-worlds-fifth-largest-economy-is-now-projected-to-surpass-japan-and-germany-by-the-end-of-the-decade/
[16] “How many people speak Spanish at home?”, USA Facts. Consultado el 12 de febrero de 2026 en: https://usafacts.org/answers/how-many-people-speak-spanish-at-home/country/united-states/
[17] Idem.
[18] Idem.
[19] “Protecting the American People Against Invasion” (Presidential Actions), The White House, 20 de enero de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/protecting-the-american-people-against-invasion/
[20] “Kristi Noem, Secretary Department of Homeland Security, et., al., v. Pedro Vásquez Perdomo, et., al.”, Supreme Court of The United States, 8 de septiembre de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.supremecourt.gov/opinions/24pdf/25a169_5h25.pdf
[21] Jasmin Singh, “La Corte Suprema de Estados Unidos legaliza el perfilamiento racial”, Forbes, 23 de septiembre de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://forbes.com.mx/la-corte-suprema-de-estados-unidos-legaliza-el-perfilamiento-racial/
[22] “Immigration Detention Quick Facts”, Tracreports, 2026. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://tracreports.org/immigration/quickfacts/
[23] “DHS Issues Notices of Termination for the CHNV Parole Program, Encourages Parolees to Self-Deport Immediately”, Homeland Security, 12 de junio de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.dhs.gov/news/2025/06/12/dhs-issues-notices-termination-chnv-parole-program-encourages-parolees-self-deport
[24] “Protecting the Meaning and Value of American Citizenship”, (Presidential Actions), The White House, 20 de enero de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/protecting-the-meaning-and-value-of-american-citizenship/
[25] “Designating English as the Official Language of The United States”, (Presidential Actions), The White House, 1 de marzo de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/03/designating-english-as-the-official-language-of-the-united-states/
[26] “President Trump is Removing Killers, Rapists and Drug Dealers from Our Streets”, The White House, 4 de marzo de 2025. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.whitehouse.gov/articles/2025/03/president-trump-is-removing-killers-rapists-and-drug-dealers-from-our-streets/
[27] “Super Bowl LX Delivers 124.9 Million Viewers”, Nielsen, febrero de 2026. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.nielsen.com/news-center/2026/super-bowl-lx-delivers-124-9-million-viewers/
[28] Iker Seisdedos, “Bad Bunny deslumbra en la Super Bowl con una odisea puertorriqueña y la defensa de América más allá de Estados Unidos”, El País, 8 de febrero de 2026. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://elpais.com/us/entretenimiento/2026-02-09/bad-bunny-arrasa-en-la-super-bowl-con-una-defensa-de-america-mas-alla-de-estados-unidos.html
[29] María Fernanda Sosa Santiago, “Sheinbaum destaca show de Bad Bunny en el Super Bowl por su mensaje de unidad en América”, El Economista, 9 de febrero de 2026. Consultado el 13 de febrero de 2026 en: https://www.eleconomista.com.mx/politica/sheinbaum-destaca-show-bad-bunny-super-bowl-mensaje-unidad-america-20260209-799035.html



