El nuevo grito de guerra de la derecha macartista o fascista que cabalga por América Latina.
Dos elecciones para reflexionar. Coahuila y Perú.
Coahuila: en el estado mexicano del noreste se eligió exclusivamente el Congreso local. Los resultados preliminares arrojan resultados inerciales: el PRI —que cumple casi un siglo gobernando la entidad— se lleva carro completo. 16 de 16 distritos locales. MORENA, el partido más joven allí, refrenda su resultado de los comicios locales anteriores (una cuarta parte del electorado lo sostiene).
El PRI de Coahuila es un caso de estudio, como los son los cementerios de dinosaurios que cruzan el territorio de la entidad. Mantiene in vitro todas las prácticas de compra del voto, intimidación, acarreo, movilización y propaganda engañosa que acumuló y perfeccionó el PRI nacional, pero en ese estado del país transitó de la mapachería electoral clásica a la “ingeniería electoral”.
Todas las mañas y artimañas conocidas hasta ahora, como el bingo, el ratón loco, el carrusel, la tamaliza electoral, entre otras, nacieron o se perfeccionaron en Coahuila. Pero el priismo de esa entidad tiene también un halo de “modernidad digital”, pues hace uso intensivo de las tecnologías de la información y de la comunicación para la “planeación electoral”. El fraude allá se hace con el iPad o el smartphone en la mano, y los mapaches trabajan en línea o en tiempo real. La última moda para la compra del voto fue el uso de un código QR, para registrar en tiempo real a la persona votante y depositarle en línea el pago después de abandonar la casilla electoral.
A ello hay que sumarle el control de los medios de comunicación locales (con algunas excepciones), que crearon un escudo protector contra todas las propuestas y protestas de la oposición, y contra todas las denuncias de corrupción y malversación de fondos que simplemente no se difunden o son enviadas a la última sección informativa.
En su lugar, los medios divulgan las hazañas de los gobernadores en turno (seguridad, empleo, salud, desarrollo urbano) y destacan las fracturas y fisuras de los opositores (de MORENA, sobre todo), para crear una suerte de protectorado o blindaje político estatal.
Cualquier impugnación del proceso electoral tendrá que agotar con rapidez el paso de los órganos electorales locales y llevarlos a instancias donde el PRI de Coahuila ya no tenga esa escafandra de protección y de oxígeno gubernamental estatal.
Perú: el domingo, las y los ciudadanos peruanos eligieron a quien será el noveno presidente o presidenta en 10 años. Las encuestas de salida y los conteos rápidos arrojan un resultado cerradísimo; es imposible cantar el triunfo de Keiko Fujimori (del derechista Fuerza Popular) o de Roberto Sánchez (de la coalición de izquierda Juntos por el Perú). Por ser segunda vuelta, se van al conteo de votos casilla por casilla, distrito por distrito, lo cual puede tomar más de una semana.
En Perú parece que se atascó el arrollador despliegue de la ultraderecha internacional y nacional que busca eliminar en América Latina cualquier vestigio de gobiernos de izquierda que planteen reivindicar el nacionalismo, la igualdad y la democracia popular. Las redes sociales daban por descontada la victoria de la candidata de la derecha sobre el aspirante de la izquierda, a quien acusaban, ¿de qué cree usted? ¡Exacto! De ser el candidato del “narcoterrorismo peruano”. El nuevo grito de guerra de la derecha macartista o fascista que cabalga por América Latina.
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