El arte de la negociación, con cabeza fría

El inicio formal de las negociaciones bilaterales entre México y Estados Unidos en marzo de 2026 no es un hecho más para la relación comercial de América del Norte. Es el punto que nos obliga a mirar hacia atrás y entender cómo llegamos hasta aquí. Porque hace un año el panorama era muy distinto: amenazas de aranceles, presión política constante, mezcla de temas comerciales con seguridad fronteriza y migración, y dudas reales sobre la viabilidad práctica del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Que hoy estemos en una mesa formal de diálogo, antesala de la revisión del acuerdo, no es casualidad. Es resultado de una estrategia que desde el principio tuvo una virtud central: cabeza fría.

Cuando el presidente Donald Trump volvió a la Casa Blanca en enero de 2025 sostuve que frente a él había que hacer dos cosas simultáneamente. Por una parte, es necesario prepararse porque su forma de negociar consiste en tensar al máximo, elevar el costo político de cada diferencia e introducir incertidumbre como instrumento de presión. Por la otra, es preciso mantener calma y no engancharse, ya que responder con estridencia a esa lógica solo fortalece al provocador.[1] A la distancia, estoy seguro de que la presidenta Claudia Sheinbaum siempre tuvo clara esta estrategia. No cayó en el juego del choque innecesario, pero tampoco renunció a la defensa firme del interés nacional.

Los hechos del último año confirman esa lectura. Desde el 20 de enero de 2025, con el memorándum “America First Trade Policy”, la nueva administración estadounidense dejó claro que pensaba tratar el comercio como un asunto de seguridad nacional y que quería llegar a la revisión del T-MEC de 2026 con capacidad máxima de presión.[2] Unos días después, en febrero, Washington anunció un arancel adicional de 25% a productos mexicanos bajo una lógica de emergencia vinculada a la frontera y al tráfico de drogas.[3]Luego vino una pausa temporal tras la interlocución entre ambos gobiernos, incluida una llamada entre la presidenta Sheinbaum y el mandatario Trump.[4] Ahí apareció una primera señal del método mexicano: firmeza sin estridencia, diálogo sin ingenuidad y claridad sobre lo que estaba en juego.

En marzo de 2025, cuando terminó la pausa, la Casa Blanca insistió en presentar los aranceles como castigo a los temas de seguridad fronteriza y combate al fentanilo. Pero el 6 de marzo introdujo un ajuste revelador: mantuvo el castigo para bienes fuera de las reglas de origen del T-MEC, pero se respetó en lo esencial la preferencia para los bienes que calificaban bajo el acuerdo.[5] Ese fue uno de los primeros indicios de una constante en el año: aun en medio de la ofensiva política del presidente Trump, el T-MEC seguía siendo demasiado importante como para ser abandonado sin costo. La tarea de México era impedir que se perdiera por la vía de excepciones y amenazas.

En abril llegó el llamado “Día de la Liberación”, con un esquema global de aranceles basado también en poderes de emergencia.[6]Para México, el mensaje fue inquietante: aunque no se aplicó como un arancel recíproco directo en el mismo formato que a otros países, sí consolidó la sensación de que el T-MEC podía quedar desactivado de facto si Washington seguía superponiendo nuevas bases jurídicas y medidas unilaterales. En paralelo, entró en vigor un arancel de 25% a automóviles acero y aluminio, y desde el 3 de mayo a autopartes, bajo la Sección 232 (aranceles ilegales bajo el T-MEC). A finales de abril, la presión del sector automotriz en Estados Unidos obligó a su gobierno a explorar alivios parciales para reducir el daño a la cadena regional. Los hechos empezaban a mostrar que la estrategia de presión también tenía límites dentro de la propia economía estadounidense.

La presión continuó en los meses siguientes. En junio de 2025 el arancel al acero y al aluminio se elevó de 25% a 50%[7], confirmando que, aun con un T-MEC operativo para muchos bienes, los aranceles sectoriales seguían siendo el punto más duro del conflicto. Al mismo tiempo, la amenaza de abandonar el Tratado o sustituirlo por acuerdos bilaterales se mantuvo como táctica de negociación durante el cierre de 2025 y el arranque de 2026.[8] México tuvo que navegar no solo aranceles y presiones inmediatas, sino una amenaza política permanente sobre el futuro mismo del marco regional.

Ese era el peor escenario. No únicamente para México, sino para toda Norteamérica. Una ruptura abrupta del marco comercial regional habría fracturado cadenas productivas, desincentivado inversión, encarecido insumos y golpeado empleo y crecimiento en los tres países. Eso no ocurrió, en buena medida porque México sostuvo la negociación, defendió políticamente el T-MEC, evitó respuestas emocionales y ganó tiempo cuando había que hacerlo. La estrategia de la presidenta fue correcta porque entendió que la soberanía también se defiende evitando errores no forzados.

Eso no significa negar lo que falta. México tiene áreas de mejora que deben asumirse con seriedad. Necesitamos aumentar el contenido regional de nuestras cadenas productivas, mejorar infraestructura logística y energética, y seguir aumentando la eficiencia de trámites y marcos regulatorios para dar más certidumbre a la inversión. Pero justamente ahí está otra razón por la que fue acertada la estrategia de cabeza fría. Permitió resistir la presión externa sin perder de vista la agenda interna que debemos seguir empujando. Hoy esas tareas no solo están identificadas, sino que forman parte del trabajo en marcha: fortalecer proveeduría nacional y regional, acelerar infraestructura y seguir simplificando procesos para invertir y producir mejor en México. En otras palabras, estamos defendiendo nuestra posición sin renunciar a hacer los ajustes que nos convienen como país.

Mexican map with thousands of peso notes in several denominations ready for going on vacation. The image features bundles of new Mexican peso notes on a generic School Atlas background showing the Mexican country and the word Mexico in the Caribbean Sea.

Hay otro elemento que conviene tener presente para dimensionar mejor lo conseguido. Sería ingenuo pensar que todo dependió únicamente de la habilidad política de México. La profundidad de la integración económica de América del Norte también desempeñó un papel importante. Pero justamente ahí se vuelve más visible el mérito de la estrategia seguida por la presidenta. En un entorno en el que otras economías relevantes, como China,[9] Brasil o incluso Canadá,[10] enfrentaron mayores niveles de fricción, incertidumbre o escalada arancelaria en su relación con Estados Unidos, México logró preservar una condición especialmente favorable de acceso relativo al mercado estadounidense. Y eso no es un dato menor para un país que destina más de 80% de sus exportaciones a ese mercado.[11]

En 2026 llegó además un giro importante del lado estadounidense. El 20 de febrero, la Corte Suprema resolvió que la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés) no autoriza al presidente a imponer aranceles, golpeando el fundamento legal de una parte importante de esa arquitectura de presión.[12] La Casa Blanca buscó otras vías para mantener instrumentos restrictivos,[13] pero el mensaje ya estaba dado: esa estrategia no era ni jurídicamente intocable ni económicamente sostenible.

Y así llegamos a marzo de 2026. Primero se reportó que Estados Unidos y México iniciarían discusiones bilaterales como parte del proceso de revisión conjunta. Después, el 18 de marzo, las autoridades de ambos países anunciaron que el representante comercial Jamieson Greer y el secretario Marcelo Ebrard habían arrancado formalmente discusiones técnicas bilaterales, con reuniones regulares e instrucción de identificar entregables antes del 1 de julio.[14] Ese hecho es el verdadero detonador del momento actual. Porque demuestra que, después de un año tan complejo, México no llegó replegado, sino con capacidad de interlocución, con una posición negociadora defendida y con una estrategia de Estado que logró sortear el peor momento sin entregar lo esencial.

El secretario Marcelo Ebrard ha tenido, desde luego, un papel importante en esta etapa, como corresponde al encargo que le dio la presidenta. Pero el hilo conductor ha sido político y estratégico. La presidenta Claudia Sheinbaum entendió desde el principio que frente al presidente Trump caer en provocaciones sería una estrategia estéril que no llevaría nada. Lo responsable era otra cosa: resistir, negociar, administrar la presión y llegar a la revisión del Tratado en condiciones mejores a las que muchos anticipaban.

No estamos para cantar victoria. Persisten batallas delicadas, sobre todo en los aranceles sectoriales que siguen pesando sobre acero, aluminio y automóviles. El Tratado, además, tiene áreas de mejora y adecuaciones pendientes para ofrecer mayor certidumbre de largo plazo y permitir una mejor planeación económica regional. Pero también es verdad que el panorama de la relación comercial entre México y Estados Unidos, y con ello la estabilidad del bloque norteamericano, se ve hoy mucho más prometedor que hace un año. Y aunque cada país, incluido Canadá, está haciendo su propio trabajo para defender lo que considera mejor para su economía, todo indica que terminaremos convergiendo en una actualización del acuerdo que preserve lo esencial: una región más fuerte, integrada y próspera.

Yo lo dije desde el principio: frente a Trump había que prepararse, pero no engancharse. La presidenta Claudia Sheinbaum siempre lo tuvo claro. Y gracias a esa estrategia, México evitó el peor escenario y llega hoy a esta nueva etapa con más margen, más legitimidad y mejores perspectivas.

 

Referencias:

[1] MILENIO, Monreal llama a prepararse frente a Trump sin caer en provocaciones, 2025, 01:00, https://www.youtube.com/watch?v=eLymEfeRxM4.

[2] The White House, “America First Trade Policy”, Executive Order, el 21 de enero de 2025, https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/01/america-first-trade-policy/.

[3] The White House, Imposing Duties to Address the Situation at Our Southern Border, Executive Order (2025), https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/02/imposing-duties-to-address-the-situation-at-our-southern-border/.

[4] Presidencia de la República, “Presidenta de México: Aranceles se pausan un mes; se establecerán mesas de trabajo con el gobierno de EUA en materia de seguridad y comercio”, el 3 de febrero de 2025, http://www.gob.mx/presidencia/prensa/presidenta-de-mexico-aranceles-se-pausan-un-mes-se-estableceran-mesas-de-trabajo-con-el-gobierno-de-eua-en-materia-de-seguridad-y-comercio.

[5] The White House, President Donald J. Trump Adjusts Tariffs on Canada and Mexico to Minimize Disruption to the Automotive Industry (2025), https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/03/fact-sheet-president-donald-j-trump-adjusts-tariffs-on-canada-and-mexico-to-minimize-disruption-to-the-automotive-industry/.

[6] The White House, President Donald J. Trump Declares National Emergency to Increase Our Competitive Edge, Protect Our Sovereignty, and Strengthen Our National and Economic Security, Fact Sheet (2025), https://www.whitehouse.gov/fact-sheets/2025/04/fact-sheet-president-donald-j-trump-declares-national-emergency-to-increase-our-competitive-edge-protect-our-sovereignty-and-strengthen-our-national-and-economic-security/.

[7] The White House, Adjusting Imports of Aluminum and Steel into the United States (2025), https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2025/06/adjusting-imports-of-aluminum-and-steel-into-the-united-states/.

[8] Reuters, “Trump Could Decide next Year to Withdraw from USMCA Trade Deal, USTR Greer Tells Politico”, Americas, Reuters, el 4 de diciembre de 2025, https://www.reuters.com/world/americas/trump-could-decide-next-year-withdraw-usmca-trade-deal-ustr-greer-tells-politico-2025-12-04/.

[9] Daisuke Wakabayashi y Keith Bradsher, “Así es como China lidia con la guerra comercial de EE. UU.”, En Español, The New York Times, el 17 de septiembre de 2025, https://www.nytimes.com/es/2025/09/17/espanol/negocios/china-eeuu-comercio-aranceles.html.

[10] Ed White, “US facing headwinds in trade negotiations with Canada, US ambassador says”, Reuters, el 12 de marzo de 2026, https://www.reuters.com/world/americas/us-facing-headwinds-trade-negotiations-with-canada-us-ambassador-says-2026-03-12/.

[11] INEGI, Balanza Comercial de Mercancías de México (BCMM), el 27 de febrero de 2026.

[12] Felipe Hernández, “El Pronunciamiento de La Corte Suprema de EUA Sobre Litigio de Aranceles y Primeras Reacciones”, Observatorio Legislativo de Asuntos Globales, el 20 de febrero de 2026, https://portales.diputados.gob.mx/observatorio-global/lectura/6eae2da6-1435-4dca-898b-af5bec6668d0/ebcd5380-ba94-474f-a738-b67c10ec97ab.

[13] The White House, Imposing a Temporary Import Surcharge to Address Fundamental International Payments Problems, Proclamation (2026), https://www.whitehouse.gov/presidential-actions/2026/02/imposing-a-temporary-import-surcharge-to-address-fundamental-international-payments-problems/.

[14] United States Trade Representative, “The United States and Mexico Announce Next Steps in Bilateral Discussions in Advance of the USMCA Joint Review”, United States Trade Representative, el 18 de marzo de 2026, https://ustr.gov/about/policy-offices/press-office/press-releases/2026/march/united-states-and-mexico-announce-next-steps-bilateral-discussions-advance-usmca-joint-review.

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