Entre fragmentación y liderazgo: El nuevo equilibrio político en Colombia

El 8 de marzo de 2026 Colombia celebró elecciones legislativas y consultas interpartidistas en una jornada que merece una revisión esmerada. Los comicios renovaron el Congreso para el periodo 2026-2030 y, al mismo tiempo, comenzaron a perfilar el escenario de la elección presidencial programada para el 31 de mayo, con una eventual segunda vuelta el 21 de junio. A la par de la elección legislativa, tres coaliciones políticas definieron a sus candidaturas presidenciales mediante consultas abiertas, mientras otros aspirantes optaron por competir con el respaldo directo de sus partidos o de forma independiente.

La elección ocurrió a poco más de dos meses de que concluya un gobierno progresista que impulsó reformas de alcance social, fiscal y energético. Los colombianos eligieron a 102 senadores y 181 representantes a la Cámara en un contexto de pluralidad política y de polarización persistente. Los resultados dibujan un mapa institucional en el que diversas fuerzas comparten el espacio legislativo y en el que la construcción de acuerdos parlamentarios adquiere un papel decisivo para la gobernabilidad.

Este momento electoral representa una pausa dentro de un ciclo político más amplio que desembocará en la elección presidencial. A partir de los resultados legislativos y de las consultas interpartidistas comienzan a delinearse las correlaciones de fuerza que marcarán la disputa por el Ejecutivo y las condiciones bajo las cuales el próximo gobierno deberá conducir al país en los años siguientes.

Estructura del Congreso colombiano

El sistema legislativo colombiano es bicameral, compuesto por el Senado de la República, que expresa la dimensión nacional de la política, y la Cámara de Representantes, que refleja la diversidad territorial del país. Todos los congresistas son elegidos por periodos de cuatro años.[1]

El Senado está integrado por 103 escaños: 100 elegidos en circunscripción nacional, dos reservados para comunidades indígenas y uno para el candidato presidencial que quede en segundo lugar. Los escaños se asignan mediante representación proporcional entre los partidos o coaliciones que superen el 3% de los votos válidos.[2]

La Cámara de Representantes cuenta con 182 miembros en total, elegidos principalmente en circunscripciones departamentales, además de escaños reservados para comunidades afrodescendientes, pueblos indígenas, colombianos en el exterior y 16 curules de paz destinadas a territorios afectados por el conflicto armado. El último escaño se reserva para el candidato a la vicepresidencia que quede en segundo lugar.[3] Los asientos se asignan mediante un sistema de distribución que favorece ligeramente a las fuerzas más votadas.[4]

Finalmente, el presidente es elegido por un periodo de cuatro años por mayoría absoluta y sin posibilidad de reelección inmediata. El sistema también contempla la figura del vicepresidente, con la función de sustituir al mandatario en caso de faltas temporales o absolutas.[5]

Panorama político actual

En medio de un escenario cada vez más competitivo, el lamentable asesinato del precandidato presidencial Miguel Uribe, en 2025, alteró el clima político en el que se está disputando el poder. Reforzó la percepción de vulnerabilidad democrática, otorgó nuevo peso a la agenda de seguridad, reconfiguró la competencia dentro de la derecha y elevó los costos de la negociación política.[6]

Así, se observa la competencia de una diversidad de partidos y coaliciones para obtener influencia en el Congreso y el Ejecutivo. La gobernabilidad depende con frecuencia de la capacidad de construir coaliciones legislativas, las cuales suelen formarse mediante negociaciones continuas más que a través de bloques estables.

Entre las fuerzas más relevantes se encuentran el Pacto Histórico, coalición de izquierda que llevó a Gustavo Petro a la Presidencia; los partidos tradicionales como el Partido Liberal, de centroizquierda. y el Partido Conservador, de centroderecha; y otras fuerzas de centro y centroderecha como el Partido de la U, Cambio Radical y el Centro Democrático, asociado al expresidente de derecha, Álvaro Uribe.

También tienen presencia significativa partidos como Alianza Verde, el partido Comunes, surgido de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y diversos movimientos regionales que, pese a contar con menos escaños, pueden resultar decisivos para la formación de mayorías legislativas.[7]

En un tablero político dividido entre múltiples fuerzas, la coalición gobernante encabezada por el presidente Gustavo Petro ha logrado impulsar una agenda de reformas estructurales, entre ellas una modificación tributaria orientada a aumentar la recaudación y financiar programas sociales,[8] así como iniciativas relacionadas con la transición energética[9] y la ampliación de políticas sociales.[10] El avance de estas reformas ha dependido en gran medida de la negociación con diversas fuerzas políticas en el Congreso,[11] lo que refleja el papel central del Legislativo en la gobernabilidad del país.

¿Cuáles fueron los resultados del 8 de marzo?

De acuerdo con la información oficial sobre el conteo preliminar (con más del 99% de mesas informadas), la participación electoral se situó en 49.6% del censo. La autoridad reportó que estaban habilitados para votar 41.3 millones de ciudadanos, y de ellos, 20.5 millones de personas acudieron a las urnas. En contraste, la participación en las consultas interpartidistas fue considerablemente menor. Apenas 8.3 millones de votantes acudieron a las casillas, lo que representa alrededor del 20% del censo.[12]

En el Senado, la coalición oficialista de izquierda Pacto Histórico se consolidó como la primera fuerza, con alrededor de 4.4 millones de votos (22.7%), lo que le permitirá alcanzar 25 escaños. Esto representa un avance cercano a cinco curules en comparación con la legislatura anterior. Pese a este crecimiento, el bloque oficialista continúa lejos de la mayoría absoluta en la cámara alta, que requeriría de 52 escaños.

El Centro Democrático, principal referente de la derecha colombiana, se ubicó como la segunda fuerza más votada con alrededor de 3 millones de votos (15.6%) y una proyección de 17 senadores. Este resultado supone un avance con respecto al periodo anterior, donde contaba con 13 curules. Se observa una recomposición parcial de la oposición de derecha y su permanencia como uno de los actores centrales del sistema político colombiano.

Entre las fuerzas tradicionales, el Partido Liberal obtuvo 12 curules, dos menos que en la elección anterior, mientras que el Partido Conservador alcanzó 10 escaños, cinco menos que en la contienda previa. Por su parte, Alianza Verde consolidó una presencia significativa al ganar dos curules adicionales, para un total de 10 escaños. En contraste, Cambio Radical perdió cuatro asientos y quedó con 7. Estas cifras confirman que tanto los partidos tradicionales como algunos emergentes continúan desempeñando un papel relevante como actores bisagra, capaces de inclinar el equilibrio legislativo hacia el oficialismo o hacia la oposición según la agenda en discusión.

En la Cámara de Representantes la correlación de fuerzas presenta un panorama algo diferente. Los resultados preliminares indican que el Pacto Histórico es la bancada más grande con 37 curules, seguido por el Partido Liberal y el Centro Democrático, con 28 cada uno, y por el Partido Conservador, con 19. Comparado con los resultados de la elección previa, el Pacto Histórico ganó 11 escaños y el Centro Democrático ganó 12, mientras que el Partido Liberal perdió 5 y el Partido Conservador perdió 8.[13]

El avance del Pacto Histórico en el Congreso refleja el fortalecimiento de las fuerzas progresistas y su creciente respaldo social, al tiempo que amplía la capacidad del bloque oficialista para impulsar una agenda orientada a reformas sociales, mayor equidad y ampliación de derechos. Sin embargo, este crecimiento aún está lejos de traducirse en una mayoría propia. Pese a contar con la bancada más numerosa, el Pacto Histórico tendrá la tarea de construir acuerdos con otras fuerzas políticas para orientar y sacar adelante su agenda legislativa.

En cuanto a los candidatos presidenciales, las consultas interpartidistas definieron a dos candidatas y un contendiente. Paloma Valencia obtuvo 3.2 millones de votos, lo que la posiciona como candidata presidencial de La Gran Consulta por Colombia, coalición de centroderecha. Por su parte, Claudia López, de centroizquierda, ganó la representación de la Consulta de las Soluciones, con 574 mil votos; mientras que Roy Barreras se impuso con 257 mil votos en Frente por la Vida, conglomerado progresista.

Estos tres candidatos se suman a otros 13 aspirantes que ya contaban con el respaldo directo de sus partidos o que se inscribieron mediante recolección de firmas para ir directo a la elección de primera vuelta. Entre ellos destacan Iván Cepeda, candidato de la izquierda por el Pacto Histórico; Abelardo de la Espriella, independiente de ultraderecha; y Sergio Fajardo, del partido Dignidad & Compromiso, de orientación centrista.[14]

Retos para la legislatura y el siguiente gobierno

La composición legislativa que dejan las elecciones del 8 de marzo avizora un mapa político fragmentado, con varias fuerzas de peso medio y con partidos tradicionales que conservan capacidad para inclinar mayorías. En esas condiciones, la próxima presidenta o presidente iniciará su mandato con un margen de maniobra condicionado menos por la amplitud de su victoria electoral que por su capacidad para traducir su autoridad en acuerdos parlamentarios estables.

La primera dificultad será, por tanto, la construcción de gobernabilidad. La experiencia reciente colombiana muestra que las mayorías legislativas no suelen ser automáticas ni permanentes. Esto significa que la siguiente legislatura probablemente estará marcada por coaliciones flexibles, apoyos condicionados y una deliberación más compleja para sacar adelante reformas estructurales.

El siguiente reto será de orden programático. Expertos señalan que el próximo gobierno enfrentará un entorno en el que la población tendrá como prioridades temas de seguridad, crecimiento, empleo, política social, salud o transición energética.[15] Aquí surge la posibilidad de que el Congreso actúe con una dinámica de ajustes graduales, donde las iniciativas presidenciales se aprueben parcialmente, se rediseñen o se negocien con mayor lentitud. En otras palabras, la siguiente legislatura podría ser un periodo de reformas disputadas, calibradas y sujetas a negociación constante.

A este contexto se añade otra dimensión política. La fragmentación legislativa tiende a fortalecer a los partidos bisagra, en particular a las fuerzas tradicionales y a los grupos de centro que, sin dominar por sí mismos el escenario, pueden convertirse en árbitros de la gobernabilidad.

Bajo esta lógica, pueden delinearse al menos tres escenarios para el siguiente gobierno. El primero es el de una gobernabilidad cooperativa, en el que el ganador presidencial logra articular una coalición suficientemente amplia para aprobar una parte sustantiva de su agenda. El segundo es el de alianzas intermitentes, con acuerdos parciales y reformas fragmentadas. Este es probablemente el panorama más plausible si se mantiene la actual dispersión partidista. El tercero es el de una legislatura de alta fricción, donde la ausencia de pactos estables derive en parálisis relativa, desgaste político temprano del Ejecutivo y creciente judicialización o territorialización de los conflictos públicos.

Con respecto a la próxima elección presidencial, el perfil del votante colombiano parece definido menos por una lealtad partidista estable y más por una combinación de preocupaciones concretas y cálculo pragmático. Llegará a las urnas con inquietudes claras sobre problemas cotidianos que afectan al país. Al mismo tiempo, votará dentro de un sistema político fragmentado, sin mayorías claras, donde el respaldo se distribuye entre diversos bloques y donde el centro urbano y moderado conserva la capacidad de inclinar la balanza, especialmente en las elecciones presidenciales.[16]

En el trasfondo se perfila una disputa marcada por dos liderazgos que ni siquiera estarán en las boletas electorales: Gustavo Petro y Álvaro Uribe. Algunos analistas sugieren que los resultados legislativos y de las consultas del 8 de marzo apuntan a que el sistema político vuelve a ordenarse alrededor de figuras con capacidad de arrastre electoral.[17]

De un lado, el progresismo mantiene como principal activo la vigencia del liderazgo de Petro, cuya aprobación ha aumentado 11 puntos porcentuales en los últimos tres meses a 49.1%,[18] junto con la fortaleza parlamentaria del Pacto Histórico. Del otro, la derecha continúa gravitando en torno a Uribe, cuya influencia sigue siendo determinante para articular candidaturas, disciplinar apoyos y ordenar el voto opositor.

En el panorama actual, los tres nombres con mayores probabilidades de llegar a la segunda vuelta parecen ser Iván Cepeda, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Cepeda parte con ventaja, pues encabeza el bloque del Pacto Histórico, la fuerza más votada en el Congreso, y que además lidera algunas encuestas recientes previas a la elección del 8 de marzo.[19] En esas mismas encuestas, De la Espriella, candidato de ultraderecha, se posicionó en segundo sitio por su discurso de mano dura ante la inseguridad. Valencia, por su parte, salió fortalecida tras ganar la consulta de la derecha con más de tres millones de votos.

La fortaleza de Cepeda radica en que hereda una base oficialista aún competitiva y un bloque parlamentario que no se desplomó tras el gobierno de Petro, algo poco común en la región. El senador puede comunicar los logros económicos y sociales del gobierno actual como la reducción de la pobreza[20] y el incremento al salario mínimo.[21] Su principal desafío es ampliar su respaldo más allá del electorado de izquierda y evitar alcanzar prematuramente su techo electoral.

De la Espriella es un candidato independiente que mantiene visibilidad dentro de la derecha más dura y que ha atraído votantes uribistas, lo que podría generar una división del voto dentro de ese sector. No obstante, en declaraciones recientes ha señalado que respaldaría a Paloma Valencia en caso de que ella alcance la segunda vuelta y enfrente a Cepeda.[22] Aun así, la historia demuestra que los outsiders pueden convertirse en candidatos capaces de dar la sorpresa el día de las elecciones; por ello, conviene observar con atención a De la Espriella, quien podría capitalizar el hartazgo de ciertos sectores mediante su discurso de mano dura.

Paloma Valencia emerge como otra opción fuerte de la derecha, aunque su viabilidad final dependerá de su capacidad para atraer al electorado de centro.[23] Su triunfo en la consulta le otorgó un impulso significativo; sin embargo, varios análisis coinciden en que una candidatura demasiado identificada con Álvaro Uribe[24]puede movilizar al voto duro, pero no asegura automáticamente una mayoría nacional en una segunda vuelta.

Detrás de estas tres figuras, otro nombre a seguir es Juan Daniel Oviedo, quien ha ganado terreno como puente entre la centroderecha y sectores urbanos moderados, lo que podría volverlo relevante como aliado, fórmula vicepresidencial o incluso como un factor capaz de inclinar la balanza en una eventual segunda vuelta. Tras las consultas interpartidistas, Oviedo se reunió con Paloma Valencia para explorar la posibilidad de integrarse a su fórmula como candidato a la vicepresidencia. Sin embargo, hasta el momento no se han emitido comunicados oficiales que confirmen dicha alianza.[25]

En suma, Colombia entra en una nueva etapa en la que las urnas redistribuyeron el poder sin producir mayorías contundentes. Las elecciones legislativas confirmaron el avance del Pacto Histórico como primera fuerza del Congreso, la recuperación del Centro Democrático y la persistencia de los partidos tradicionales como actores capaces de inclinar la gobernabilidad. Al mismo tiempo, la contienda presidencial vuelve a ordenarse alrededor de los liderazgos de Gustavo Petro y Álvaro Uribe, más que en torno a estructuras partidistas sólidas.

En este escenario, las fuerzas progresistas mantienen una coincidencia de propósitos en torno a la ampliación de derechos, la reducción de desigualdades y la profundización de reformas sociales, lo que les permitirá articular una agenda común que continúa teniendo eco en amplios sectores del electorado.

A partir de la configuración política, el próximo gobierno enfrentará un desafío doble: ganar la Presidencia y convertir ese triunfo en una mayoría funcional dentro de un Congreso fragmentado, donde cada reforma exigirá negociación y cada alianza tendrá un carácter necesariamente inestable. Más que un simple relevo, Colombia parece encaminarse hacia un ciclo político en el que la eficacia del poder dependerá sobre todo de la capacidad de construir acuerdos en el Legislativo.

 

Fuentes:

[1] “Guía Básica de la Estructura y Funciones del Congreso de la República de Colombia y el Proceso Legislativo”, enero de 2019, Congreso de la República de Colombia, https://www.camara.gov.co/wp-content/uploads/2025/06/Guia-basica-Estructura-y-Funciones-del-Congreso._0.pdf

[2] “Decreto Número 0720”, 25 de junio de 2025, Ministerio del Interior de Colombia, https://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/20250924_decreto_0720_2025.pdf

[3] “Decreto Número 0719”, 25 de junio de 2025, Ministerio del Interior de Colombia, https://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/20250924_decreto_0719_2025.pdf

[4] Jonathan Beltrán, “Umbral y cifra repartidora: ¿cómo se asignarán las curules en el Congreso en 2026?”, s.f, Consultado el 9 de marzo de 2026, Cambio, https://cambiocolombia.com/elecciones-colombia-2026/articulo/2026/3/elecciones-congreso-2026-asignacion-curules-umbral-cifra-repartidora-partidos-favoritos/

[5] “Sistema Político Colombiano Elecciones Generales Congreso & Presidencia”, s.f., Misión de Observación Electoral -MOE-, https://moe.org.co/wp-content/uploads/2018/02/Cartilla-MOE-Sistema-Pol%C3%ADtico-Colombiano-Elecciones-Generales-1.pdf

[6] Sebastian Jiménez, “The killing of Senator Uribe could decide Colombia’s presidential election”, 11 de agosto de 2025, CNN, https://edition.cnn.com/2025/08/11/americas/uribe-death-analysis-colombia-election-intl-latam

[7] Bawer Turan, “The political parties vying for power in Colombia’s 2026 elections”, 9 de diciembre de 2025, Colombia Reports, https://colombiareports.com/the-political-parties-vying-for-power-in-colombias-2026-elections/

[8] “Ley 2277 de 2022 por medio de la cual se adopta una reforma tributaria para la igualdad y la justicia social y se dictan otras disposiciones”, 13 de diciembre de 2022, Diario Oficial de la República de Colombia, https://www.andi.com.co/Uploads/2022.pdf

[9] “Transición energética”, s.f., Consultado el 10 de marzo de 2026, Ministerio de Energía de Colombia, https://www.minenergia.gov.co/es/micrositios/transicion-energetica-justa/

[10] “Colombia’s congress approves $93.3 bln budget for 2023”, 13 de septiembre de 2022, Reuters, https://www.reuters.com/world/americas/colombias-congress-approves-933-bln-budget-2023-2022-09-13/

[11] Luis Acosta, “Colombia’s gov’t coalition solid but laws will be made by consensus – minister”, 16 de febrero de 2023, Reuters, https://www.reuters.com/world/americas/colombias-govt-coalition-solid-laws-will-be-made-by-consensus-minister-2023-02-16/

[12] “Elecciones 2026”, s.f., Consultado el 10 de marzo de 2026, Registraduría Nacional del Estado Civil, https://www.registraduria.gov.co/

[13] Sebastián Jiménez, “Así queda el Congreso de Colombia tras las elecciones legislativas de 2026”, 10 de marzo de 2026, CNN Colombia, https://cnnespanol.cnn.com/2026/03/09/colombia/senado-elecciones-legislativas-orix

[14] Daniel Murillo, “Así quedó la lista de candidatos presidenciales en Colombia tras conocerse los tres ganadores de las consultas interpartidistas”, 9 de marzo de 2026, Infobae, https://www.infobae.com/colombia/2026/03/09/asi-quedo-la-lista-de-candidatos-presidenciales-en-colombia-tras-conocerse-los-tres-ganadores-de-las-consultas-interpartidistas/

[15] “Colombia’s Road to 2026: Challenges and Opportunities”, 16 de octubre de 2025, The Dialogue, https://thedialogue.org/analysis/colombias-road-to-2026-challenges-and-opportunities

[16] “What Worries the World – Colombia Report”, enero de 2026, Ipsos, https://www.ipsos.com/sites/default/files/ct/news/documents/2026-02/Colombia%20Report%20-%20What%20Worries%20the%20World%20Jan%2026.pdf

[17] María Martín, “Uribe vs. Petro: las dos sombras que marcan la elección en Colombia”, 9 de marzo de 2026, El País, https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-10/uribe-vs-petro-las-dos-sombras-que-marcan-la-eleccion-en-colombia.html

[18] “Encuesta Invamer: aprobación del presidente Petro sube a 49,1 % en febrero de 2026”, 27 de febrero de 2026, Radio Nacional de Colombia, https://www.radionacional.co/actualidad/politica/gustavo-petro-sube-491-en-aprobacion-segun-encuesta-invamer

[19] “¿Qué dicen las encuestas? Los favoritos para ganar la Presidencia en Colombia”, 6 de marzo de 2026, El País, https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-06/que-dicen-las-encuestas-los-favoritos-para-ganar-la-presidencia-en-colombia.html

[20] “Pobreza monetaria en Colombia: año 2024 (Boletín técnico)”, 24 de julio de 2025, Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), https://www.dane.gov.co/files/operaciones/PM/bol-PM-2024.pdf

[21] “Salario vital: $2.000.000 a partir de enero de 2026”, Presidencia de la República de Colombia, 30 de diciembre de 2025, https://www.presidencia.gov.co/prensa/Paginas/Salario-vital-2-000-000-a-partir-de-enero-de-2026-251230.aspx

[22] Daniel Rodríguez, “Abelardo de la Espriella afirmó que respaldaría a Paloma Valencia si avanza a segunda vuelta con Iván Cepeda”, 9 de marzo de 2026, Infobae, https://www.infobae.com/colombia/2026/03/09/abelardo-de-la-espriella-afirmo-que-respaldaria-a-paloma-valencia-si-avanza-a-segunda-vuelta-con-ivan-cepeda-yo-le-cargo-la-maleta/

[23] María Martín, “Uribe vs. Petro: las dos sombras que marcan la elección en Colombia”, Op. cit.

[24] Camila Osorio, “Paloma Valencia: “Yo no me voy a separar de Uribe, me voy a morir uribista”, 11 de marzo de 2026, El País,https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-03-11/paloma-valencia-yo-no-me-voy-a-separar-de-uribe-me-voy-a-morir-uribista.html

[25] Daniel Rodríguez, “Sin acuerdos, terminó la reunión entre Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo”, 10 de marzo de 2026, Infobae,https://www.infobae.com/colombia/2026/03/10/termino-la-reunion-entre-paloma-valencia-y-juan-daniel-oviedo-en-el-norte-de-bogota-esto-acordaron/

Share the Post: