El día que el Pentágono “liberó” a México

El canciller nombra un gobierno provisional y convoca a nuevas elecciones, a fin de restaurar la estabilidad, la paz y un nuevo orden político en el país.

La semana pasada, el nombre de México fue mencionado en el Senado estadounidense como “adversario extranjero”, junto con Irán, Rusia y China. El exembajador Ken Salazar de inmediato reaccionó, señalando la “falta de respeto” a nuestro país y recordando la “relación histórica y familiar” entre ambas naciones.

Solo existe un texto donde, en efecto, Irán, Rusia, China y México, junto con Japón, son vistos como amenazas a la seguridad nacional de EE. UU. y se responde militarmente con base en la doctrina de los “ataques preventivos” y de los “juegos de guerra”, que hoy inspiran series y videojuegos famosos como Juego de Tronos, La Casa del Dragón o El ascenso de las naciones.

La mención se incluye en la novela The Next War, escrita por el  ex secretario de la Defensa de Ronald Reagan, el republicano Caspar Weinberger, junto con Peter Schweizer (Ed. Regnery Publishing, 1996), con un prólogo de Margaret Thatcher.

Los autores de esa obra retoman los escenarios de riesgos que hace 30 años visualizaban los analistas del Pentágono para los EE. UU., y develan las estrategias militares que tenían diseñadas para cada uno de ellos. Resumo el capítulo tres, dedicado a México, donde la acción militar es ubicada el 7 de marzo de 2003, día en que entra en operación el “Plan Operativo del Pentágono para la Liberación de México”, la cual consta de dos partes: la militar, para “derrotar física y moralmente” al Ejército Mexicano, y la liberación política, para “derrocar” al Gobierno federal en turno, “infiltrado por la corrupción y el narcotráfico”, e instalar un nuevo “gobierno democrático”.

En 2003, el presidente mexicano Lorenzo Zapata es asesinado y toma su lugar Eduardo Francisco Ruiz, líder de izquierda, formado por jesuitas, quien nacionaliza la industria y cierra la relación con los Estados Unidos. Ruiz se apoya en los sectores duros de la izquierda, y con apoyo de los carteles de la droga, crea un narco-Estado. Los reportes de la DEA, FBI y otras agencias de seguridad estadounidenses hablan de una “alianza indeseable” entre el Gobierno mexicano y el crimen organizado, por lo que incitan a Washington a una acción “rápida y quirúrgica”, a fin de evitar que la crisis económica que azota a México desde el magnicidio de Zapata se traduzca en una ola imparable de migrantes hacia la Unión Americana.

El canciller mexicano es elegido por Washington para encabezar la asonada, y aquel asalta la residencia oficial de Los Pinos, pero cuando entra en ella, el presidente Ruiz ya huyó del país y abandona el poder. Paralelamente, para respaldar al nuevo gobierno, el Pentágono moviliza por tierra, en tres frentes, a sus tropas de combate, las cuales entran por Brownsville-Tampico, Laredo-Monterrey-Guadalajara, y Tucson-Hermosillo-Culiacán. Un escuadrón aéreo destruye en cuatro minutos el aeropuerto militar de Santa Lucía (hoy AIFA), lo que desmoraliza al Ejército Mexicano, el cual es alcanzado, en su último reducto, en la sierra de Zacatecas.

El canciller nombra un gobierno provisional y convoca a nuevas elecciones, a fin de restaurar la estabilidad, la paz y un nuevo orden político en el país. El plan de liberación de México por parte del Pentágono es apoyado por grupos opositores internos, quienes agradecen a Washington su intervención. De esta manera, la amenaza queda superada.

Novela militar y política de ciencia ficción. ¿Quieren que se los cuente otra vez?

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X y Facebook: @RicardoMonrealA

Share the Post:

Tambien te puede interesar