Tras dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS), Bolivia vive un punto de inflexión. Las elecciones presidenciales de 2025 marcan el cierre del ciclo iniciado por el exmandatario de izquierda, Evo Morales, y la consolidación de un nuevo panorama dominado por la derecha. Rodrigo Paz, del Partido Demócrata Cristiano (PDC), centrista, se impuso en segunda vuelta al conservador Jorge “Tuto” Quiroga, de la Alianza Libre y asumirá la Presidencia el 9 de noviembre. En un contexto de profunda crisis económica, el país busca redefinir su modelo de desarrollo dependiente del gas y su equilibrio institucional. En esta nota analizo los antecedentes del giro político, algunas propuestas del candidato ganador y los retos estructurales del nuevo Gobierno.
El fin de un ciclo político
El proceso electoral de 2025 representa el fin de la hegemonía del MAS y el inicio de una nueva etapa. En esta ocasión, Bolivia eligió un líder ajeno a la estructura del movimiento fundado por Evo Morales. En la primera ronda de las votaciones presidenciales, el centroderechista Rodrigo Paz obtuvo el 32 por ciento de los votos, seguido por el conservador Jorge “Tuto” Quiroga con 27 por ciento, dejando al MAS reducido a un marginal tres por ciento y sin representación parlamentaria significativa[1]. Este reordenamiento reflejó un cambio estructural en la sociedad boliviana: la transición de una identidad política basada en la pertenencia étnica hacia una articulación centrada en la movilidad social y la economía de mercado.

El triunfo de Luis Arce en las elecciones de octubre de 2020 permitió el retorno del MAS al poder, después del interinato de Jeanine Áñez. Entonces la izquierda ganó con un contundente 55 por ciento de los votos y obtuvo la mayoría de ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, Morales, expresidente y líder histórico del Movimiento, observó cómo su antiguo ministro de Economía y sucesor, Arce, tomaba distancia y consolidaba su propio poder. A los episodios de dificultades políticas se sumó el debilitamiento de la economía. Eventualmente el MAS no fue capaz de sostener el modelo redistributivo que lo había legitimado durante casi dos décadas.[2]
El giro a la derecha
Los resultados de las elecciones del 19 de octubre de 2025 no solo representan un cambio de gobierno, sino que modifican las bases del poder político en Bolivia. La identidad indígena, que durante casi dos décadas fue el eje simbólico del masismo, perdió peso frente a nuevos sectores medios que priorizan la estabilidad económica, el empleo y el acceso al crédito por encima del discurso redistributivo.[3] Este desplazamiento explica, en parte, la migración del voto indígena hacia opciones de centroderecha, percibidas como más pragmáticas y menos ideologizadas.

El MAS, al quedar fuera de la segunda vuelta, se redujo a un papel testimonial. El declive de su hegemonía responde a tres factores principales: el ascenso económico de los sectores populares, su fragmentación interna y la crisis del gas natural. Paradójicamente, la reducción de la pobreza del 60 al 37 por ciento durante el ciclo económico expansivo del expresidente Morales generó una nueva capa de trabajadores y emprendedores que, al mejorar su posición social, dejaron de identificarse con el relato revolucionario que los había acompañado.
Por otra parte, surgió un enfrentamiento abierto entre dos facciones dentro del MAS. Por un lado, estaban los seguidores del expresidente Morales (“evistas”) y por otro los allegados al presidente Arce (“arcistas”). Esta división generó una pugna de liderazgo, lo que condujo a la pérdida del control del partido y de seguidores.[4]
A lo anterior, se agrega el deterioro económico. En 2024, la deuda pública aumentó, las reservas internacionales se agotaron y la inflación superó el 18 por ciento.[5] La escasez de combustible, la devaluación y el mercado negro de dólares minaron la credibilidad del Gobierno. La población, cansada de la ineficiencia estatal, optó este año por favorecer alternativas que prometen estabilidad macroeconómica y liberalización controlada.
Segunda vuelta electoral y triunfo de Rodrigo Paz Pereira
La segunda vuelta enfrentó dos visiones de país, ambas conservadoras: por un lado, la ortodoxia liberal representada por el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga, y por otro, el reformismo centrista de Rodrigo Paz Pereira, quien resultó vencedor con el 54.6 por ciento de los votos frente al 45.4 por ciento de su adversario el 19 de octubre pasado.[6]

El virtual presidente fue diputado, luego alcalde de Tarija y, desde 2020, senador. Hijo del expresidente Jaime Paz Zamora, el líder del Partido Demócrata Cristiano combina un perfil de centroderecha moderada con un tono conciliador y un discurso de modernización económica con sensibilidad social. Sus propuestas se articulan bajo el lema “capitalismo para todos”.
Paz Pereira busca cierta independencia del Fondo Monetario Internacional (FMI),[7] a la par de acercarse a Estados Unidos, sobre todo para atraer inversión extranjera en los sectores energético y minero.[8] Ante el agotamiento el modelo de desarrollo,[9] el próximo presidente propone un esquema mixto de control estatal y alianzas internacionales para industrializar el litio, cuya explotación sigue rezagada pese a las grandes reservas del país. Este metal y los hidrocarburos se perfilan como ejes del desarrollo económico.[10]
El virtual presidente también contempla atender a las y los trabajadores informales —cerca del 80 por ciento de la fuerza laboral— mediante créditos blandos, llevar a cabo una simplificación burocrática, ofrecer estímulos fiscales y reducir el gasto público. Propone la denominada Agenda 50/50 para dividir equitativamente el presupuesto nacional entre el Estado central y los gobiernos subnacionales,[11] promueve la libre importación y una reforma tributaria para fortalecer la industria nacional. Además, defiende la protección efectiva para las mujeres y el desarrollo de energías limpias. También está comprometido a impulsar cambios en el Poder Judicial y a fortalecer la rendición de cuentas en el servicio público. Su compañero de fórmula, el expolicía Edman Lara, hizo campaña intensa en contra de los casos de corrupción en el país.
En Bolivia la deuda pública asciende al 92% del producto interno bruto (PIB) y el déficit fiscal supera el 10%.[12] En este caso, Rodrigo Paz reconoce la necesidad de un ajuste, pero propone un enfoque gradual que preserve la estabilidad social. Su plan contempla una liberalización económica paulatina para equilibrar las finanzas públicas y flexibilizar el tipo de cambio sin provocar recesión. Sin embargo, enfrenta un dilema: impulsar reformas fiscales profundas generará descontento, mientras busca una “reconciliación nacional”. Con una minoría legislativa, su capacidad de implementar medidas impopulares dependerá de construir consensos amplios y sostenibles.
Retos: gobernabilidad y correlación legislativa
Aunque el Partido Demócrata Cristiano no tendrá mayoría legislativa en el próximo periodo, posibles alianzas con fuerzas centristas podrían darle viabilidad a su agenda de reformas, siempre que logre equilibrar las expectativas de cambio con la estabilidad política y social del país.[13] Actualmente, la composición de la Asamblea Legislativa Plurinacional refleja un equilibrio inédito, el PDC de Paz controla 16 de los 36 escaños del Senado y 49 de los 130 en Diputados, mientras que la Alianza Libre del candidato Quiroga cuenta con 12 senadores y 39 diputados. Por su parte, el MAS, que en 2020 tenía 96 legisladores, redujo su presencia a únicamente dos diputados.[14]

Esta composición anticipa un escenario de negociación permanente y de tensiones políticas, marcado por una clara orientación hacia la derecha. Debido a que el presidente no tiene mayoría calificada, deberá enfrentar complejas negociaciones parlamentarias y depender de construir coaliciones con partidos menores —como Alianza Unidad o Súmate— para garantizar la gobernabilidad. Estos acercamientos estarán sujetos a acuerdos pragmáticos más que a afinidades ideológicas.
Conclusiones
El nuevo ciclo político en Bolivia representa una alternancia democrática inédita. La derrota del MAS marca el fin del ciclo del progresismo y abre otra dominada por el pragmatismo económico, aunque bajo condiciones económicas adversas. Rodrigo Paz Pereira asume el poder en medio de una crisis fiscal y energética que demanda encontrar un equilibrio entre ajustes necesarios y la prioridad de mantener la estabilidad social. Su propuesta de “capitalismo para todos” intenta conciliar eficiencia de mercado y protección social, pero dependerá de su capacidad para construir consensos en un Congreso fragmentado para sacar adelante su programa. El éxito de su gobierno estará determinado por su habilidad para transformar los recursos naturales —especialmente el litio— en motores de desarrollo sostenible y evitar la polarización. Bolivia inicia, así, una transición que pondrá a prueba la madurez de sus instituciones y la resiliencia de su democracia. En Bolivia, la izquierda se dividió e inhibió la continuidad del proyecto político progresista. Este acontecimiento nos deja lecciones para mantenernos unidos en torno a la transformación social en nuestro país.
[1] Órgano Electoral Plurinacional de Bolivia, “Computo 2025-1V,” fecha de acceso: 20 de octubre de 2025, https://computo2025-1v.oep.org.bo/
[2] El País, “Bolivia entierra en las urnas 20 años de hegemonía indígena del partido de Morales,” 19 de octubre de 2025, https://elpais.com/america/2025-10-19/bolivia-entierra-en-las-urnas-20-anos-de-hegemonia-indigena-del-partido-de-morales.html
[3] Alfonso Fermin Ramos, “In Bolivia, an Interim Leader Is Leaving Her Conservative Mark,” The Washington Post, 18 de noviembre de 2019, https://www.washingtonpost.com/world/the_americas/in-bolivia-an-interim-leader-is-leaving-her-conservative-mark/2019/11/18/897f42ea-0a0b-11ea-8054-289aef6e38a3_story.html
[4] France24, “Bolivia: ¿es irreversible la fractura del MAS entre Evo Morales y Luis Arce?”, France24 (español), 9 julio de 20223, https://www.france24.com/es/am%C3%A9rica-latina/20230709-bolivia-es-irreversible-la-fractura-del-mas-entre-evo-morales-y-luis-arce?utm_source=chatgpt.com.
[5] The Economist, “After 20 years of left-wing rule, Bolivia is about to swing right,” 16 de octubre de 2025. https://www.economist.com/the-americas/2025/10/16/after-20-years-of-left-wing-rule-bolivia-is-about-to-swing-right?giftId=3126124d-1c2d-4310-83d4-6e745de7f7d1&utm_campaign=gifted_article
[6] Órgano Electoral Plurinacional de Bolivia. “SIREPRE – Nacional,” fecha de acceso: 20 de octubre de 2025, https://sirepre.oep.org.bo/national/.
[7] El País. “Rodrigo Paz, el candidato inesperado que promete ‘capitalismo para todos.’” 19 de octubre de 2025. https://elpais.com/america/2025-10-19/rodrigo-paz-el-candidato-inesperado-que-promete-capitalismo-para-todos.html
[8] Financial Times, “Centrist Rodrigo Paz wins Bolivia’s presidential election,” 18 de agosto, 2025, https://www.ft.com/content/8de358d3-b7f4-485b-bf1a-f2641fead69c. ft.com
[9] Samantha Schmidt y Gabriel Díez Lacunza, 2025, “Socialism Is Defeated in Bolivia After Two Decades, ” The Washington Post, 17 de Agosto de 2025, https://www.washingtonpost.com/world/2025/08/17/bolivia-socialism-right-wing-paz-quiroga/?utm_source=chatgpt.ca
[10] Carlos Eduardo Martínez, “Capitalismo para todos”: en qué consiste el plan de Rodrigo Paz, el inesperado ganador de la primera vuelta en Bolivia”, Infobae, 18 de agosto de 2025, https://www.infobae.com/america/america-latina/2025/08/18/capitalismo-para-todos-en-que-consiste-el-plan-de-rodrigo-paz-el-inesperado-ganador-de-la-primera-vuelta-en-bolivia/
[11] Ibid.
[12] Committee for a Responsible Federal Budget, 2022, “Risks and Threats from Deficits and Debt,” 14 de julio de 2022, https://www.crfb.org/papers/risks-and-threats-deficits-and-debt?utm_source=chatgpt.com.
[13] Martínez, op. cit.
[14] Roberto Bot, “TSE aprueba resultados legislativos con nueva composición parlamentaria,” Instantáneas, 27 de agosto de 2025, https://www.instantaneas.tic.bo/2025/08/27/politica/tse-aprueba-resultados-legislativos-composicion-parlamentaria/. instantaneas.tic.bo



