El entorno regional de la guerra en torno a Irán está marcado por rivalidades históricas, competencia entre potencias y una acumulación de agravios que ha erosionado de manera sostenida la confianza entre los Estados. En ese escenario, la respuesta predominante ha sido la militarización, en tanto que los canales políticos y diplomáticos han perdido eficacia para contener las disputas.
Diversos indicadores sitúan a Medio Oriente y el Norte de África como la región menos pacífica del mundo. El Global Peace Index 2025, por ejemplo, sustenta esa clasificación en variables ligadas a la seguridad interna, los conflictos en curso y la militarización.[1] A ese cuadro se suman el frágil cese al fuego en Gaza, la operación de grupos terroristas, el deterioro de los canales diplomáticos, la ausencia de mecanismos eficaces de distensión y las alianzas cruzadas que atraviesan al Golfo.[2]
Alianzas cruzadas y seguridad fragmentada en el Golfo
La fragmentación regional también se refleja en la relación de los países árabes con Israel. Mientras Emiratos Árabes Unidos y Bahréin optaron por la normalización diplomática a partir de los Acuerdos de Abraham,[3]Arabia Saudita ha mantenido esa posibilidad en reserva y la supedita a la existencia de una solución a la cuestión palestina.[4] Qatar conserva interlocución con Israel por su papel de mediador, sin traducirla en reconocimiento formal;[5] Omán ha preferido preservar contactos discretos, y Kuwait se mantiene como el país del Golfo más distante de Tel Aviv.[6]
El panorama es igualmente heterogéneo con relación a Irán. Omán, Qatar y Kuwait mantienen vínculos diplomáticos con Teherán, mientras que Arabia Saudita reanudó relaciones formales en 2023, aunque ese deshielo se ha puesto a prueba por la reciente escalada.[7] Emiratos Árabes Unidos recompuso, con cautela, la relación en años recientes y Bahréin ha ensayado un acercamiento exploratorio, aunque sigue manteniendo distancia.[8]
Al mismo tiempo, la seguridad del Golfo sigue anclada en la presencia militar de Estados Unidos, aunque con distintos grados de intensidad y funciones entre sus socios regionales. Qatar ocupa un lugar central por la base de Al Udeid y por su papel logístico; Bahréin destaca como eje naval al albergar la Quinta Flota; y Kuwait conserva una función relevante para el despliegue operativo.[9] A este panorama se suma la estrecha relación de defensa que Washington mantiene con Emiratos Árabes Unidos, así como el peso estratégico de Arabia Saudita, aun con los altibajos de la relación bilateral. Omán, por su parte, sostiene una cooperación menos visible, pero significativa. [10]
Irán en el centro de la crisis
Para entender la centralidad de Irán en la coyuntura actual, conviene retomar su historia política y estratégica reciente. En 1979, la Revolución Islámica derrocó a la monarquía del sha, estrechamente vinculada con Washington, y redefinió la identidad del nuevo Estado iraní a partir de la autonomía frente a Occidente, la oposición a la influencia estadounidense en la región y una posición de abierta confrontación con Israel. Desde entonces, la rivalidad con Estados Unidos e Israel adquirió un carácter estructural: para Teherán, resistir la presión externa pasó a formar parte de su legitimidad política; para Washington y Tel Aviv, la República Islámica se consolidó como un actor capaz de alterar el equilibrio regional y amenazar la seguridad israelí.[11]

En ese marco se configura un dilema de seguridad regional. Medidas que Irán presenta como defensivas —como el desarrollo de misiles, la ampliación de capacidades estratégicas y su apoyo a milicias regionales— son interpretadas por otros gobiernos como señales ofensivas. Esa brecha de percepciones alimenta la desconfianza y reduce el margen político para construir compromisos duraderos entre los Estados.[12]
Esa dinámica también ayuda a entender cómo la República Islámica concibe su estabilidad. Desde la Revolución de 1979 y, sobre todo, tras la guerra con Irak entre 1980 y 1988, el régimen iraní ha construido buena parte de su narrativa de seguridad sobre la idea de asedio externo, en la que Estados Unidos e Israel ocupan un lugar central. En ese marco, la preservación del sistema político se vuelve prioritaria y orienta tanto la política exterior como la gestión del frente interno.[13]
De ahí que muchos desafíos domésticos sean tratados como temas de seguridad, más que como conflictos políticos o sociales. Como señalé hace unas semanas a propósito de las protestas de enero, en Irán la política interna y la exterior suelen entrelazarse porque las autoridades presentan con frecuencia la disidencia como expresión de injerencia extranjera o de amenazas promovidas por actores hostiles. Esa narrativa ha servido para justificar la represión de opositores, ampliamente documentada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por diversas organizaciones de derechos humanos.[14]
La crisis actual pone de manifiesto visiones opuestas sobre el equilibrio regional y sus condiciones de seguridad. Irán sostiene que necesita preservar capacidad de disuasión y margen de maniobra para proteger su soberanía. Israel, Estados Unidos y varios gobiernos árabes consideran, en cambio, que esa misma estrategia incrementa la inestabilidad y amplía la influencia regional de Teherán. En el caso israelí, esa percepción se ha traducido en la idea de que Irán representa una amenaza existencial, a la luz de antecedentes históricos y de seguridad particularmente sensibles.[15]
Fin del acuerdo nuclear
El acuerdo nuclear de 2015 fue el intento más serio de encauzar las tensiones con Irán por la vía diplomática. Surgió tras años de sanciones económicas, una mayor disposición negociadora de la administración de Barack Obama y una estrategia orientada a contener de manera verificable el riesgo de proliferación sin recurrir a una guerra abierta.[16] Ese acuerdo imponía límites concretos al enriquecimiento de uranio, al número y tipo de centrifugadoras y a las reservas iraníes de material enriquecido, además de establecer un régimen reforzado de inspección bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Con el respaldo de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad, creó un marco para reducir el riesgo inmediato y abrir una ventana de negociación más amplia.[17]

Sin embargo, para sus críticos en Washington y Tel Aviv, el instrumento era insuficiente. Cuestionaban que dejara fuera el programa de misiles iraní, el apoyo a grupos terroristas y la temporalidad de algunas restricciones. Esa visión se volvió política de Estado con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Su administración sostuvo que el acuerdo no limitaba adecuadamente las capacidades estratégicas de Irán y, en 2018, Estados Unidos se retiró del pacto para relanzar una estrategia de presión máxima basada en sanciones y en una política más amplia de contención frente a Teherán.[18]
Diversos especialistas consideran que con esa decisión se perdió un instrumento técnico de supervisión y un conjunto mínimo de reglas para reducir la incertidumbre, administrar las crisis y contener la escalada en una región donde los conflictos suelen internacionalizarse con rapidez.[19] Tras la ruptura del acuerdo aumentaron las sanciones, los sabotajes, los asesinatos selectivos y otras operaciones encubiertas, mientras la rivalidad entre Israel e Irán derivó en una confrontación indirecta contenida por límites informales. Ese equilibrio precario todavía pudo observarse en la guerra de los 12 días del año pasado, pero en semanas recientes los diques de contención terminaron por romperse y dieron paso a una guerra abierta con efectos regionales.[20]
La escalada y sus costos
La fase actual del conflicto combina acciones militares, amenazas públicas y mensajes contradictorios sobre una posible negociación. Esa mezcla dificulta distinguir entre señales reales de contención y maniobras tácticas de presión; ello aumenta la incertidumbre sobre los límites de la escalada y la disposición efectiva de las partes a negociar.[21] En el Golfo, ese clima ya tiene efectos concretos: mayores alertas, refuerzo de la protección de infraestructura estratégica y un peligro creciente para bases militares, puertos y rutas marítimas.[22]

En este contexto, Estados Unidos e Israel han implementado estrategias cercanas, aunque no idénticas. Washington ha combinado presión militar, refuerzo de su presencia regional y canales indirectos de negociación. Israel, por su parte, ha orientado su acción a debilitar las capacidades militares y la infraestructura que considera parte de una amenaza estratégica de largo plazo. En tanto que Estados Unidos deja abierta la posibilidad de una salida negociada, Israel parte de la idea de que una pausa táctica no resuelve el problema si Irán conserva margen para reconstituir su poder militar.[23]
Irán, por su parte, ha apostado por resistir, elevar los costos para sus adversarios y apoyarse en tácticas de guerra asimétrica. Más que buscar una victoria militar convencional, Teherán parece apostar por la supervivencia del régimen, la cohesión interna y la capacidad de imponer costos mediante misiles, drones y presión sobre rutas estratégicas. Esa estrategia sostiene, al mismo tiempo, su capacidad de represalia externa y una narrativa interna de resistencia, lo cual ayuda a explicar la negativa de Teherán a negociar bajo presión.[24] En ese contexto, resulta poco probable un cambio de régimen en Irán.
En el plano energético y financiero, el conflicto adquiere una dimensión global por la importancia del estrecho de Ormuz para el comercio mundial de hidrocarburos. Por ese paso transita cerca de una quinta parte del petróleo global y una porción relevante del comercio de gas natural licuado, de modo que cualquier amenaza de cierre, restricción o ataque contra infraestructura energética eleva de inmediato los riesgos para el suministro.[25] Ese factor se traduce en presiones sobre el precio del crudo, los costos de transporte y los mercados financieros, por lo que la crisis convierte a la energía en uno de los principales canales de transmisión de incertidumbre económica global.[26]
En el caso de México, el Gobierno cuenta con herramientas para amortiguar parte del impacto externo y proteger a la población frente a un encarecimiento abrupto de los combustibles, sobre todo mediante apoyos fiscales y medidas para contener alzas de precios. En los últimos días, Hacienda reactivó apoyos para gasolinas y diésel, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha insistido en evitar que la presión internacional sobre la energía se traduzca en mayores costos para el transporte, la cadena de suministro y la economía familiar.[27]
Hacia una salida
Varios actores regionales han activado esfuerzos de mediación. Pakistán ha transmitido mensajes entre Washington y Teherán; Turquía y Egipto también han funcionado como canales de contacto y han insistido en la necesidad de encontrar una salida diplomática. Estas vías indirectas permiten explorar condiciones para un posible entendimiento, enviar señales y reducir el riesgo de errores de cálculo que agraven la guerra.[28]

El problema es que esas gestiones enfrentan una dificultad política de fondo: las partes no comparten una misma idea de lo que sería un desenlace aceptable. Para Estados Unidos, una salida favorable pasa por limitar capacidades sensibles del programa nuclear iraní, contener los misiles y reducir el apoyo de Teherán a milicias regionales. Para Israel, el objetivo parece más amplio y apunta a impedir que Irán conserve capacidad para reconstruir su potencial de amenaza. Para Irán, en cambio, lo central es sobrevivir como régimen, preservar capacidad de represalia y evitar una salida que pueda presentarse como rendición.[29]
Esa diferencia de objetivos vuelve más difícil definir los términos del fin de la guerra. No se trata sólo de pactar un alto al fuego, sino de acordar qué capacidades se limitarían, qué compromisos podrían verificarse, qué garantías de seguridad serían aceptables y qué asuntos quedarían pendientes. Por eso, más que una victoria total de alguna de las partes, lo más probable es que cualquier salida empiece a abrirse cuando los costos de la escalada superen sus beneficios políticos y militares.[30] La diplomacia no debe verse como una etapa posterior a la guerra, sino como parte de la forma de contenerla y terminarla.
Cuando los objetivos militares siguen abiertos y los costos humanos, regionales y económicos aumentan, la mediación de terceros, los canales indirectos y las negociaciones exploratorias se vuelven instrumentos indispensables para limitar daños, reducir riesgos y abrir espacio a un arreglo político.
Fuentes:
[1]Institute for Economics and Peace, “The Global Peace Index 2025”, junio de 2025, https://www.visionofhumanity.org/wp-content/uploads/2025/06/Global-Peace-Index-2025-web.pdf
[2]Amr Hamzawy y Nathan J. Brown, “Is the Arab World Finally Discovering Collective Security and Multilateral Diplomacy?”, Carnegie Endowment for International Peace, 17 de diciembre de 2025, https://carnegieendowment.org/research/2025/12/arab-multilateral-gaza-conflict-diplomacy-middle-east
[3]Middle East Institute, “The Abraham Accords: Backgrounder 2025”, 6 de enero de 2026, https://mei.edu/wp-content/uploads/2026/01/Abraham-Accords_Backgrounder_2025.pdf
[4]Ahmed Al Omran y Chloe Cornish, “Saudi Arabia Sticks with Iran after Israel War”, Financial Times, 3 de julio de 2025, https://www.ft.com/content/a5e4be8c-c0db-4f2b-b7dc-c3efba609a6f
[5]Associated Press, “Qatar Rules Out Normalization of Israel Ties for Now”, 4 de diciembre de 2020, https://apnews.com/article/bahrain-israel-italy-united-arab-emirates-qatar-7a1b9defebe7c8f2efeda54403b265e9.
[6]Reuters, “The Bitter Relationship Between Israel and Arab States”, 15 de septiembre de 2025, https://www.reuters.com/world/middle-east/bitter-relationship-between-israel-arab-states-2025-09-15/
[7]Anna L. Jacobs, “Iran War Tests Qatari Mediation and Diplomacy”, Arab Gulf States Institute in Washington, 6 de marzo de 2026, https://agsi.org/analysis/iran-war-tests-qatari-mediation-and-diplomacy/
[8]Mehran Haghirian, “Efforts to Restore Bahrain-Iran Ties Gather Momentum”, Middle East Council on Global Affairs, 3 de noviembre de 2024, https://mecouncil.org/blog_posts/efforts-to-restore-bahrain-iran-ties-gather-momentum/
[9]Reuters, “What Are the Main U.S. Military Bases in the Middle East?”, 28 de febrero de 2026, https://www.reuters.com/world/middle-east/us-military-facilities-middle-east-2026-02-28/
[10]Mariel Ferragamo, “U.S. Forces in the Middle East: Mapping the Military Presence”, Council on Foreign Relations, 23 de junio de 2025, https://www.cfr.org/article/us-forces-middle-east-mapping-military-presence
[11]Council on Foreign Relations, “U.S. Relations with Iran”. Consultado el 26 de marzo de 2026 en: https://www.cfr.org/timelines/us-relations-iran
[12]Institute for Economics & Peace, “Global Peace Index 2025”, op. cit.
[13]Menahem Merhavy, “Iran, Civilization, Persia, and the Regime’s Rhetoric”, Foreign Policy, 26 de marzo de 2026, https://foreignpolicy.com/2026/03/26/iran-civilization-persia-history-rhetoric/
[14]Office of the United Nations High Commissioner for Human Rights, “A/HRC/61/60: Report of the Independent International Fact-Finding Mission on the Islamic Republic of Iran,” 10 de marzo de 2026, https://www.ohchr.org/sites/default/files/2026-03/a-hrc-61-60-auv.pdf
[15]Council on Foreign Relations, “Media Briefing: Israel, Iran, and What Comes Next for the Region”, 13 de junio de 2025, https://www.cfr.org/event/media-briefing-israel-iran-and-what-comes-next-region
[16]The White House, “The Iran Deal”, 14 de julio de 2015, https://obamawhitehouse.archives.gov/blog/2015/07/14/iran-deal
[17]United Nations Security Council, “Resolution 2231 (2015)”, 20 de julio de 2015, https://www.iaea.org/sites/default/files/unsc_resolution2231-2015.pdf
[18]The White House, “President Donald J. Trump Is Ending United States Participation in an Unacceptable Iran Deal”, 8 de mayo de 2018, https://trumpwhitehouse.archives.gov/briefings-statements/president-donald-j-trump-ending-united-states-participation-unacceptable-iran-deal/
[19]International Crisis Group, “The Iran Nuclear Deal at Six: Now or Never”, 17 de enero de 2022, https://www.crisisgroup.org/rpt/middle-east-north-africa/iran/230-iran-nuclear-deal-six-now-or-never
[20]International Crisis Group, “Finding an Off-ramp in the Middle East War”, 16 de marzo de 2026, https://www.crisisgroup.org/stm/middle-east-north-africa/iran-israelpalestine-united-states/finding-ramp-middle-east-war
[21]Associated Press, “The Latest: Trump Says Iran ‘Wants to Make a Deal’ but the Islamic Republic Denies Any Talks”, 23 de marzo de 2026, https://apnews.com/article/d76ca28d645e258765b118204f6aebfe
[22]Mariel Ferragamo, “U.S. Forces in the Middle East: Mapping the Military Presence”, op. cit.
[23]Chuck Freilich, “How the US and Israel Can Stave Off Strategic Failure in Iran”, Middle East Institute, 17 de marzo de 2026, https://mei.edu/publication/how-the-us-and-israel-can-stave-off-strategic-failure-in-iran/
[24]Mauricio Meschoulam, “La estrategia de Irán: guerra asimétrica, combate psicológico y desgaste cognitivo”, El Universal, 6 de marzo de 2026, https://www.eluniversal.com.mx/opinion/mauricio-meschoulam/la-estrategia-de-iran-guerra-asimetrica-combate-psicologico-y-desgaste-cognitivo/
[25]Siddharth Cavale, “Oil settles up nearly 6% as investors fear further Middle East escalation”, Reuters, 25 de marzo de 2026, https://www.reuters.com/business/energy/us-oil-prices-rise-investors-assess-middle-east-de-escalation-2026-03-25
[26]Joanna Partridge, “Stocks Rise and Oil Dips on Hopes of 15-Point Iran Peace Plan”, The Guardian, 25 de marzo de 2026, https://www.theguardian.com/business/2026/mar/25/stocks-rise-oil-dips-iran-peace-plan-market-optimism
[27]Presidencia de la República, “Versión estenográfica. Conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo del 12 de marzo de 2026”, 12 de marzo de 2026, https://www.gob.mx/presidencia/articulos/version-estenografica-conferencia-de-prensa-de-la-presidenta-claudia-sheinbaum-pardo-del-12-de-marzo-de-2026
[28]Greg Miller et al., “U.S. Plan to End War Seeks Removal of Iran’s Enriched Uranium, Officials Say”, The Washington Post, 25 de marzo de 2026, https://www.washingtonpost.com/world/2026/03/25/us-iran-war-trump-talks-pakistan/
[29]Ibid.
[30]International Crisis Group, “Finding an Off-ramp in the Middle East War”, op. cit.



