La niñez y las redes sociales

La tecnología debe estar al servicio de la humanidad, no ser utilizada para dominarla, degradarla ni explotarla económica, social o culturalmente.

México se suma a la corriente mundial que busca proteger a niñas, niños y adolescentes de los contenidos nocivos de internet, los cuales pueden dañar el desarrollo integral de su personalidad e integridad como seres humanos.

Hablamos en concreto de prevenir la manipulación digital por medio de algoritmos que generan adicción al uso de las redes, de la creciente sedentarización mental que deja a la inteligencia artificial la resolución de problemas y situaciones que desplazan al razonamiento individual (lo acabamos de padecer con el examen de admisión de la UNAM) y, de manera especial, la expansión del trastorno mental que se incubó a escala mundial con motivo del encierro social que generó la pandemia de COVID-19 en el año 2020: la ansiedad.

Nunca como ahora, las niñas, niños y adolescentes habían dispuesto de tantos recursos tecnológicos para estar informados y comunicados; sin embargo, paradójicamente, nunca como ahora estuvieron tan aislados y expuestos al solipsismo o a la ansiedad de ser reconocidos por el número de likes, views y seguidores que lleguen a tener en sus redes.

El psicólogo social, Jonathan Haidt, en su libro La generación ansiosa (2024), puso el dedo en la llaga de este mal de nuestro siglo al analizar el colapso de la salud mental de jóvenes pertenecientes a la generación Z (es decir, que nacieron entre 1997 y 2012), a partir del año 2010 —con la llegada masiva de los smartphones y la entronización del Homo videns u Homo videus—, y acentuado en 2020 con la anomia social que provocó la pandemia ese año.

El mismo Haidt sugiere cuatro medidas para prevenir una crisis de ansiedad y depresión en nuestras niñas, niños y adolescentes: que no tengan acceso a teléfonos inteligentes antes de la secundaria o de cumplir 14 años; que no accedan a redes sociales antes de los 16 años; escuelas sin teléfonos móviles durante la jornada escolar; más juego libre y tiempo sin supervisión para desarrollar resiliencias, habilidades manuales y juegos de convivencia social y de trabajo en equipo.

Francia es el primer país en adoptar las medidas que sugiere Haidt en su sistema escolar y ahora en México nos encaminamos hacia ese punto. La semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un decreto para obligar a las plataformas digitales a retirar contenidos nocivos y proteger a niñas, niños y adolescentes en internet. Los puntos clave de este decreto son:

  • Contenidos prohibidos y eliminables: las plataformas deberán desarrollar mecanismos para detectar y borrar publicaciones sobre discursos de odio, extremismo violento, abuso o explotación sexual, suicidio, autolesiones, trastornos alimenticios, violencia escolar, ciberacoso y material sexual explícito.
  • Obligación para las empresas: se exige a las compañías tecnológicas crear herramientas de supervisión para impedir que las y los menores de edad accedan a este tipo de información.
  • Carácter inicial y corresponsabilidad: en esta primera fase, el decreto apuesta por la colaboración voluntaria de las plataformas y no contempla sanciones económicas directas.
  • Futura revisión: la Consejería Jurídica del Ejecutivo federal instalará mesas de trabajo para evaluar el cumplimiento y analizar si más adelante se requiere impulsar una ley o regulación más estricta.

La tecnología debe estar al servicio de la humanidad, no ser utilizada para dominarla, degradarla ni explotarla económica, social o culturalmente.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

 

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