Independencia

El Zócalo capitalino lleno, la bandera ondeando en lo alto y la primera presidenta de la historia nacional encabezando, por segunda vez, una ceremonia del Grito, cuyo significado de este año fue más allá de la celebración patria.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo pronunció: “¡Viva México libre, independiente y soberano!”, en un momento en el que la defensa de nuestra soberanía ha regresado al centro de la conversación pública.

No es para menos: en las últimas semanas, voces conservadoras y de la derecha planteron abiertamente que la seguridad de México podría resolverse con la intervención directa de fuerzas extranjeras.

Frente a eso, la mandataria nacional ha sostenido una posición clara: México puede y debe cooperar con otras naciones, pero la cooperación no significa subordinación, y ningún Gobierno extranjero puede decidir sobre lo que corresponde exclusivamente a las y los mexicanos.

De manera contraria a lo sucedido durante el periodo neoliberal, hoy nuestro país tiene instituciones fuertes, tiene una jefa de Estado con un liderazgo que ha sabido conservar el temple, pero, sobre todo, tiene un pueblo que conoce por experiencia histórica el costo de permitir que otros decidan por él.

La soberanía sigue siendo un valor profundamente arraigado en buena parte de la gente. Eso ayuda a entender la fuerza que tuvo el mensaje de la presidenta desde Palacio Nacional. Su segundo Grito recordó a quienes iniciaron la lucha de independencia hace 216 años, pero además reivindicó la libertad, la justicia, la democracia, la igualdad, la dignidad y el reconocimiento a las personas migrantes, los pueblos originarios y los afromexicanos.

Lo anterior tiene una dimensión política, social y también histórica. La lucha por la independencia, que comenzó en 1810, no fue obra exclusiva de los personajes que aparecen en los libros. Mujeres y hombres de distintas regiones y condiciones sociales participaron en una transformación que tardaría varios años en consolidarse.

Que una presidenta encabece hoy la principal ceremonia cívica del país permite mirar la historia desde otro lugar y reconocer también a las mujeres que fueron parte de ella. Sin embargo, la soberanía no consiste únicamente en levantar una bandera y recordar el pasado una noche al año; se demuestra en la capacidad de un país para tomar sus propias decisiones y defender a su pueblo.

Por eso, el Grito de Independencia de este año tuvo un eco particular. En un escenario complejo, la Presidenta refrendó la defensa de la soberanía como un principio que no está sujeto a coyunturas políticas. México no necesita que alguien venga a decidir por su pueblo. Eso también es independencia: saber que podemos y debemos construir nuestro propio camino y tener la firmeza para defender ese derecho por encima de cualquier interés.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx
X: @RicardoMonrealA

Share the Post: