Unidad

Es imposible ignorar que la ultraderecha en América Latina y en el mundo no ha dejado de actuar. Cambian los países, cambian sus protagonistas, pero las estrategias son las mismas: desinformación, epítetos contra los gobiernos y partidos progresistas e intentos de fracturar los movimientos sociales.

Lo ocurrido con la elección presidencial en Colombia es un ejemplo claro. Ahí, los sectores más conservadores emprendieron una campaña para minar la legitimidad de un proyecto progresista, recurriendo a las mismas tácticas que hoy, desafortunadamente, vemos desplegadas en México.

En mi libro El péndulo político: el ascenso contemporáneo de las ultraderechas y las reacciones hacia la izquierda en Europa y América, que está próximo a publicarse, investigo y documento a detalle la manera en que operan estos grupos.

No hablo de hechos aislados ni de simples coincidencias. Existe una red de intereses que hace de la polarización su principal combustible y que busca reinstalar modelos de exclusión semejantes a los que México vivió durante el periodo neoliberal.

También explico cómo la ultraderecha perfeccionó su discurso y ahora suele presentarse como defensora de las libertades, mientras, en los hechos, cuestiona y combate los derechos que los pueblos han conquistado.

En nuestro país, esas estrategias son visibles en las campañas de infundios dirigidas contra la presidenta Claudia Sheinbaum y contra la Cuarta Transformación. No es casual que los ataques se concentren en desacreditar la gestión de nuestra mandataria, sembrar infundios sobre MORENA o caricaturizar las políticas públicas que colocan en el centro a quienes históricamente se les relegó.

Desde sus sectores y voces más radicales, la oposición y la ultraderecha intentan convencer de que México enfrenta una amenaza. La realidad es distinta, pues lo que verdaderamente está en riesgo son los privilegios que durante años beneficiaron a unos cuantos.

Frente a ello, nuestro movimiento ha respondido con organización. La dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel, lo expresó con claridad al señalar que se está desarrollando un proceso político para fortalecer la organización y defender la soberanía nacional.

Combatir la desinformación generada y difundida por la ultraderecha no puede ni debe ser una tarea exclusiva de las campañas electorales, tiene que convertirse en un esfuerzo permanente. Con esa visión, MORENA abrió la convocatoria para fortalecer su organización interna y preparar el camino rumbo al proceso electoral de 2027.

Los encuentros, que ya se realizan junto con la Comisión Nacional de Elecciones, han reunido a varias personas aspirantes a encabezar las Coordinaciones Estatales en Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en las entidades que renovarán gubernatura el próximo año.

A estas reuniones también hemos asistido los coordinadores parlamentarios de MORENA en ambas cámaras del Congreso de la Unión. El propósito es enviar un mensaje claro de unidad. Nadie desconoce que en algunos estados existen diferencias; sin embargo, el objetivo consiste, precisamente, en construir acuerdos para fortalecer nuestro movimiento.

La ultraderecha ha encontrado respaldo en distintos actores que hacen de la descalificación contra la titular del Ejecutivo federal una práctica cotidiana, lo mismo desde espacios mediáticos y plataformas digitales que tribunas donde la mentira y la infamia suelen propagarse con rapidez.

Pero detrás de ese discurso ofensivo hay algo más profundo, que es el miedo a perder privilegios, el miedo a que la Transformación siga avanzando y, sobre todo, el miedo a que el pueblo continúe ocupando el lugar central en las decisiones públicas.

Recordemos que en 2027 estarán en juego 17 gubernaturas. Hoy, MORENA y sus aliados gobiernan en 13 estados; la oposición, en cuatro. La competencia será intensa y la ultraderecha buscará aprovechar cualquier espacio para sembrar división.

Por eso, la unidad adquiere un valor estratégico. No se trata de negar que existan diferencias al interior del movimiento, se trata de entender que todo proyecto de transformación necesita cohesión para enfrentar la mentira, la desinformación y el insulto.

En México, las campañas dirigidas contra la presidenta y contra MORENA forman parte de esa misma lógica regional vista en Colombia y otros países. Reproducen narrativas y utilizan tácticas para intentar debilitar un gobierno que impulsa una transformación de fondo.

Prueba de ello es que distintos espacios de opinión identificados con la derecha en Estados Unidos han vuelto a difundir narrativas que buscan desacreditar a México y cuestionar la relación de nuestro país con el vecino del norte. Frente a esto, la respuesta debe ser la unidad, tanto para defender la soberanía que encabeza la mandataria, como para enfrentar la desinformación.

La presidenta Sheinbaum fue clara al reiterar que México es amigo de todos los países y que la verdadera valentía consiste en defender la soberanía nacional, una convicción que cobra mayor relevancia frente a quienes busca sembrar división dentro y fuera del país. Es una tarea permanente porque también lo es la ofensiva de quienes pretenden obstaculizar los avances.

Por eso, la unidad es una necesidad. Con ella, la Transformación tendrá la fuerza para consolidarse. En tiempos de infodemia y ataques sistemáticos, la unidad sigue siendo la mejor herramienta para defender la soberanía, fortalecer la democracia y construir un México más justo para todas y todos.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X: @RicardoMonrealA

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