La deshumanización de la tragedia: los naufragios en el Atlántico norte y el mar Jónico

Con pocos días de distancia, los medios de comunicación han difundido en forma diferenciada dos sucesos de resultados fatídicos y contrastes de contexto.

Uno, la búsqueda de las cinco personas que desaparecieron en el Atlántico norte mientras realizaban una excursión por los restos del Titanic, en el sumergible Titán, y otro, la tragedia en el mar Jónico del barco pesquero Andriana, con más de 700 personas migrantes a bordo, que buscaban llegar de manera irregular a costas europeas.

El 14 de junio pasado, los medios informaron del naufragio del Andriana, en el que viajaban mayoritariamente hombres jóvenes de origen pakistaní, así como mujeres y menores, que habría zarpado de Libia hacia costas italianas en una travesía larga y peligrosa que cruza el Mediterráneo oriental y el central, por la que cada persona “pagó entre 4000 y 6000 euros”.[1]

Un día antes, la activista Nawal Soufi publicó que estaba gestionando el SOS de un barco con centenares de personas a bordo, que habría salido de Libia y cuyos tripulantes se encontraban en peligro al no contar con agua para beber.[2] Casi dos horas después, la coordinación marítima de Roma avisó a la Guardia Costera griega respecto a “un barco pesquero con un gran número de migrantes”. Cerca de tres horas después, las autoridades griegas enviaron un helicóptero en busca del barco, y [en su reporte] informaron que, al encontrarlo, éste “no solicitó ninguna asistencia a la Guardia Costera ni a Grecia”.

En otra llamada de alerta,[3] el helicóptero tomó imágenes aéreas de la embarcación con “decenas de personas en cubierta, hacinadas, alzando sus manos”, pero según autoridades griegas, en la comunicación con el barco se refirió que “no estaba en peligro (…) y su deseo era continuar hacia Italia”. Los informes reportan una tercera llamada desde el Andriana, y minutos después el barco se hundió por completo. “Sólo entonces, las autoridades activaron una operación de rescate”.[4]

El naufragio sucedió a 47 millas náuticas (87 kilómetros) de Pilos en el mar Jónico y reportó un lamentable saldo de 82 personas muertas, 500 desaparecidas y 106 a salvo, que fueron desembarcadas en la ciudad de Kalamata, Grecia, tras ser auxiliadas por un yate. La comisaria del Interior de la Unión Europea, Ylva Johansson, lamentó el hecho, al que calificó como “la peor tragedia conocida en el Mediterráneo”.[5]

|

“En el punto exacto donde se hundió la nave [la fosa de Calipso], la profundidad ronda los 4000 metros, por lo que la recuperación de los cuerpos resultará extremadamente complicada, si no imposible”;[6] sin embargo, un operativo con diez embarcaciones, un helicóptero de la Armada y un dron de Frontex inspeccionaron la zona[7] tras la tragedia.

El Convenio Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimo,[8] adoptado en 1979 por la Organización Marítima Internacional, instituye las responsabilidades de los Estados y las obligaciones de los buques respecto al rescate y la asistencia a las personas en peligro en el mar, a quienes mandata rescatar, bajo el principio de “socorro y salvamento” o “derecho de rescate”, sustentado a su vez en el de  solidaridad humana, y estipula que todas las embarcaciones, independientemente de su nacionalidad o registro, tienen la obligación de prestar asistencia a las personas en peligro en el mar, siempre y cuando puedan hacerlo sin poner en peligro su propia seguridad.

Es decir, las operaciones de rescate están reguladas por ley y, como explicó el almirante retirado de la guardia costera italiana Vittorio Alessandro, citado por El País, en el caso del Andriana “existían los elementos para intervenir: una embarcación sobrecargada, ausencia de [chalecos] salvavidas, falta de capitán y mala navegabilidad”.[9]

Ese mismo día, la Guardia Costera griega rescató de otra embarcación a 80 personas migrantes al sur de Creta, y cuatro días después fueron interceptadas otras 90 al sur de Peloponeso.[10]

En el otro suceso, el 18 de junio la empresa de turismo extremo Ocean Gate inició en el Atlántico norte la inmersión del vehículo sumergible Titán, en un viaje turístico con un costo de 250,000 dólares por persona, hacia los restos del Titanic a 4000 metros de profundidad.

Los tripulantes eran dos personas pertenecientes a una de las familias más ricas de Pakistán, con ciudadanía británica; un millonario británico; un explorador submarino de origen francés, y el director de la empresa a cargo del viaje.

Dos horas después de la inmersión se perdió el contacto con el sumergible, lo que inició de inmediato una operación internacional que involucró a Canadá, Estados Unidos, Noruega, Francia y el Reino Unido, con el objetivo de rescatar con vida a los cinco ocupantes. Los guardacostas estadounidenses enviaron tres aviones C-130 a la zona; Canadá movilizó un avión y un barco; Francia, un barco con un robot submarino capaz de exploraciones a gran profundidad, y otras embarcaciones privadas de investigación: en total, diez embarcaciones.[11]

John Mauger, vicealmirante de la Guardia Costera estadounidense y a cargo de las tareas de búsqueda, declaró: “Nuestras tripulaciones han trabajado día y noche para movilizar todo lo disponible para encontrar el sumergible y localizar a estas personas”; sin embargo, el jueves 22 de junio dio por muertos a los cinco ocupantes del Titán, después de que uno de los robots desplegados en la zona encontrara restos materiales a 500 metros del Titanic. Ahora inicia “de manera prioritaria, la búsqueda para recuperar los cuerpos”, una tarea complicada por las condiciones meteorológicas en la zona, afirmó.[12]

Otro tipo de turismo excéntrico, alejado de la realidad que enfrentan millones de personas que buscan salir de sus comunidades y países, ocurre en la selva del Darién. Es paradójico que, mientras que cientos de miles de seres humanos arriesgan sus vidas cada año para intentar llegar al norte del continente americano, una empresa alemana organiza tours en esa zona, como si fuera una aventura y que se ofrecen como viajes de supervivencia.

El contraste es abismal. Turistas de Europa pagan 3600 euros más los vuelos a Panamá, que incluyen un seguro para rescate en helicóptero, si ocurre un accidente. También llevan consigo un teléfono satelital. En tanto, el mismo espacio es escenario común para la muerte de las mujeres y los hombres que lo cruzan con el fin de encontrar mejores oportunidades en otras latitudes.[13]

Esta falta de empatía y desconexión social se puede observar en algunos otros ejemplos de “turismo” de la pobreza. Desde el siglo XIX había registros de londinenses de clase media y alta que visitaban East End, un barrio habitado por personas de escasos recursos, para observar cómo vivían los pobres en la época. Otro ejemplo es el que se desarrolla en el “Emoya Luxury Hotel and Spa”, construido para imitar poblados pobres de Sudáfrica.[14] También hay operadores turísticos en Filipinas, Brasil e India, que ofrecen “recorridos por los barrios marginales” y llevan a visitantes extranjeros a través de los distritos más empobrecidos y marginados.[15]

Más allá de sorprendernos por la incapacidad de empatía ante las condiciones apremiantes que llevan a las personas a buscar llegar a otros territorios, ese tipo de contrastes deben servir para guiarnos a discutir lo que es realmente importante: generar políticas públicas que defiendan la dignidad de las personas y ofrezcan condiciones mínimas de bienestar para la población. La tarea debe ser diseñar instrumentos para crear bienestar y disminuir la escandalosa inequidad de ingresos y oportunidades.

El contraste de las dos tragedias recientes, no sólo por los contextos particulares de cada una, sino también por la diferencia en cuanto a su exposición mediática, da pie a una reflexión mayor.

Hay varios criterios que hacen que una noticia sea relevante en los medios: que la historia tenga impacto o consecuencias serias, que muestre algún conflicto, que refleje pérdidas o destrucción de bienes, que se sienta próxima, que las personas involucradas sean famosas o prominentes, que sea actual o de coyuntura, que tenga costos directos para la sociedad y que sea un asunto novedoso.[16]

El tema del sumergible Titán reúne casi todas estas condiciones. Es muy poco común ver historias sobre personas extremadamente ricas que desaparecen en el mar. Sin embargo, leemos numerosas noticias de tragedias en otras circunstancias, que también ocurren en aguas internacionales, sin la atención que generó el fallido viaje turístico al fondo del océano. En una investigación simple de los temas en el buscador Google, la opción de “naufragio mar Jónico” arrojó 183,000 resultados (en .26 segundos), versus 7.6 millones de resultados que aparecen con la búsqueda de “naufragio submarino” (.28 segundos).

Una posible explicación de la diferencia en la cobertura de noticias y también de la falta de empatía hacia tragedias masivas tiene que ver con la capacidad de absorber las tragedias. Ante noticias de pérdida humanas sustantivas, ocurre en las personas una paradoja, denominada “adormecimiento psíquico”. El Dr. Paul Slovic, profesor de Psicología en la Universidad de Oregón, ha estudiado las intersecciones de la emoción y la toma de decisiones durante décadas, y su investigación refiere que, a medida que aumenta el número de víctimas en una tragedia, la empatía, así como la voluntad de ayudar, disminuye de manera significativa. Esto sucede incluso cuando el número de víctimas aumenta de una a dos.[17]

También hay diferentes percepciones y actitudes respecto a tragedias que acontecen a las personas que buscan a toda costa salir de sus países y llegar a otros. Voces expertas explican que un elemento importante puede ser la “empatía intergrupal”. Existe alguna evidencia de que los individuos experimentan una respuesta más emocional al dolor de otro cuando se percibe que quien sufre pertenece al mismo grupo. Otro factor que influye son los estereotipos que tienen las personas de otros grupos,[18] lo que conduce a desarrollar prejuicios que afectan las actitudes hacia éstos.[19]

En términos de las actitudes de las personas hacia la inmigración, estudios recientes en 17 economías avanzadas muestran que la mayoría de las y los encuestados ven positivo que en sus países vivan personas de diferentes orígenes, aunque se identificó que la discriminación es un problema grave. Una serie de factores inciden en la opinión de la gente sobre la movilidad forzada de seres humanos, como el origen, la religión y el nivel de habilidad de los inmigrantes, la economía del país receptor, así como una serie de características individuales de los encuestados, como su demografía o ideología.[20]

La cobertura mediática del naufragio del sumergible fue mayor que la de cualquier otro accidente marítimo, y sin duda, mayor que la del naufragio del Andriana en el mar Jónico; distintos también fueron los recursos desplegados en ambas operaciones de rescate.

Sin embargo, eventos como la tragedia del mar Jónico, remueven las desgracias que han ocurrido en espacios similares a personas que buscan salir de sus hogares y arriesgarlo todo —incluso su vida— en busca de mejores condiciones en otro país.

Lo realmente importante es tomar medidas urgentes y decisivas para evitar más muertes de personas en movilidad irregular, ya sea en el Mediterráneo o al cruzar la selva del Darién, a la par del combate al tráfico ilícito de personas migrantes, así como abordar las causas de raíz que generan este tipo de migración forzada. Cada una de estas variables se debe atender en forma interrelacionada, pues buscar solución para sólo una de estas problemáticas —en forma aislada— seguirá derivando en tragedias humanas.

Como escribí anteriormente, mientras no se logren los acuerdos bilaterales y regionales necesarios para la gestión de vías de ingreso regular, las personas migrantes continuarán arriesgándose y buscando a los traficantes de personas para realizar trayectos por demás peligrosos.

Las tragedias mortales que involucran a personas migrantes continuarán de manera frecuente en todo el mundo, como casi todos los días, en solitario, algún medio de comunicación lo difunde. Lo preocupante también es que sólo cuando se comunican estos trágicos incidentes se visibiliza (por muy corto tiempo) la grave y enorme problemática alrededor de la migración irregular, lo que nos recuerda que no ha sido atendida de manera integral y empática.

La respuesta a una migración que aumentará y requiere de medidas para su gestión ordenada, regular y segura debe de ser global y holística. El objetivo no es detener el fenómeno migratorio, sino que existan mejores condiciones de vida, laborales y de seguridad en los países expulsores, y dar protección y acceso al derecho de toda persona a migrar o a solicitar refugio. La meta es poder otorgar servicios y oportunidades temporales a migrantes en los países de tránsito y destino, implementar estrategias de solución pertinentes a corto, mediano y largo plazo, con presupuestos gubernamentales acordes con la problemática real.

La movilidad de personas, como tal, no es el inconveniente, sino la falta de vías legales para alcanzarla, que pone en riesgo la vida de hombres, mujeres y menores. La apatía hacia personas anónimas que en la narrartiva diaria se convierten en números y estadísticas es reflejo de las crecientes divisiones que deshumanizan a la sociedad global.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter y Facebook: RicardoMonrealA

 

Fuentes:

[1] Hibai Arbide Aza y María Martín, “Los migrantes del naufragio de Grecia alertaron del peligro: ‘El capitán ha huido. Necesitamos una solución’”. El País (15 de junio, 2023), sec. Internacional, ed. América-México [En línea]: https://bit.ly/3XkZleX [Consulta: 22 de junio, 2023].

[2] Idem.

[3] Alarm Phone, “Europe’s ‘shield’: Hundreds presumed to have drowned off Greece”. Alarm Phone (14 de junio, 2023), ed. English [En línea]: https://bit.ly/3NNkwTS [Consulta: 22 de junio, 2023].

[4] H. Arbide Aza y A. Martín, op. cit.

[5] TRT, “”El desastre del barco de migrantes frente a Grecia podría ser la mayor tragedia en el Mediterráneo””. TRT (22 de junio, 2023), sec. Vida y Salud, ed. Español [En línea]: https://acortar.link/LRt0mQ [Consulta: 22 de junio, 2023].

[6] Hibai Arbide Aza y Agencias, “Al menos 79 migrantes muertos en el naufragio de un pesquero en el mar Jónico”. El País (14 de junio, 2023), sec. Internacional, ed. América-México [En línea]: https://bit.ly/3Nmkb9e [Consulta: 22 de junio, 2023].

[7] Idem.

[8] Organización Marítima Internacional, Convenio internacional sobre búsqueda y salvamento marítimos (Convenio SAR). Organización Marítima Internacional (27 de abril, 1979), sec. About IMO, Convenios, ed. Español [En línea]: https://bit.ly/434wBZe [Consulta: 22 de junio, 2023].

[9] H. Arbide Aza y A. Martín, op. cit.

[10] Jairo Vargas Martín y Agencias, “Al menos 79 muertos en el naufragio de un pesquero con cientos de migrantes en aguas del Jónico”. Público (14 de junio, 2023), sec. Internacional [En línea]: https://bit.ly/46xJrlJ [Consulta: 22 de junio, 2023].

[11] Voz de América-Redacción “Equipos especiales de varios países se unen en busca de submarino del Titanic”. Voz de América (21 de junio, 2023), sec. Mundo [En línea]: https://bit.ly/42XYPVp [Consulta: 22 de junio, 2023].

[12] María Antonia Sánchez-Vallejo, “La Guardia Costera da por muertos a los pasajeros del sumergible y apunta a una ‘implosión catastrófica’”. El País (22 de junio, 2023), sec. Internacional, ed. América-México [En línea]: https://bit.ly/3NJCUwz [Consulta: 22 de junio, 2023].

[13] Catalina Oquendo, “Los turistas europeos que cruzan la selva del Darién como aventura”. El País (15 de junio, 2023), sec. América-Colombia, ed. América-México [En línea]: bit.ly/43YDegW [Consulta: 23 de junio, 2023].

[14] Javier Brandoli, “El turismo de la miseria en África”. El Mundo (1 de diciembre, 2013), sec. Internacional [En línea]: bit.ly/3NpfCuF [Consulta: 23 de junio, 2023].

[15] Christine Bednarz, “Inside the Controversial World of Slum Tourism”. National Geographic (25 de abril, 2018), sec. Travel [En línea]: https://acortar.link/9me7r3 [Consulta: 23 de junio, 2023].

[16] Tony Rogers, “What Makes a Story Newsworthy”. ThoughtCo (4 de diciembre, 2019), sec. Humanities, ed. English [En línea]: https://acortar.link/ywZk0K [Consulta: 22 de junio, 2023].

[17] Christina Peng, “Peng’26: Psychic numbing is killing our ability to empathize”. The Brown Daily Herald (30 de septiembre, 2022), sec. Opinions [En línea]: bit.ly/46dM2RD [Consulta: 22 de junio, 2023].

[18] Oyenike Balogun-Mwangi, “Disparities in global empathy: why some refugees are more welcome than others”. The Conversation (1 de junio, 2022) [En línea]: bit.ly/42XrCsW [Consulta: 22 de junio, 2023].

[19] Rachael Kei Kawasaki y Yuichi Ikeda, “Comparing attitudes towards immigrants across regions: A network science approach”. Centre for Economic Policy Research (11 de febrero, 2022), sec. VoxEU, Columns [En línea]: bit.ly/3r3M1PN [Consulta: 22 de junio, 2023].

[20] Migration Data Portal, “Public opinion on migration”. Migration Data Portal (5 de abril, 2023), sec. Themes, Immigration & emigration statistics, ed. English [En línea]: bit.ly/3XmkV2u [Consulta: 22 de junio, 2023].