Mujeres, movilidad y perspectiva de género

La dinámica demográfica y migratoria mundial refleja un panorama complejo, en constante cambio y con mayor presencia de las mujeres, según lo evidenciado por informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM). Con una población global que alcanzó los 8 mil millones de personas en noviembre de 2022,[1] las mujeres representan casi la mitad, y de un estimado de 281 millones de migrantes internacionales, cerca de la mitad también son mujeres.[2]

La migración es un fenómeno complejo, cambiante, de rápida evolución y dinamismo, según lo califica la OIM, y en las últimas décadas los cambios en su composición demográfica fueron notables. Históricamente, las mujeres han sido un componente importante de la movilidad humana. Durante años, el flujo migratorio estuvo mayoritariamente compuesto por hombres; sin embargo, en la década más reciente, la migración femenina pasó de ser de mujeres que migraban como acompañantes o dependientes de otros migrantes para hacerse cargo del cuidado del hogar, a tener cada vez más mujeres que migran solas o como cabezas de familia.

Este cambio, documentado por la Comisión de Población y Desarrollo (CPD) del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, subraya la necesidad de comprender la migración como un fenómeno multifacético que requiere respuestas adecuadas por parte de la comunidad internacional;[3] razones inexcusables para gestionar, gobernar y legislar con perspectiva de género.

Aun cuando la movilidad puede crear oportunidades para la independencia económica y el empoderamiento, también puede conducir a explotación, vulnerabilidad y abuso, particularmente contra mujeres y niñas migrantes; por lo que se requiere más atención y sensibilidad de género en todos los esfuerzos relacionados con el fenómeno, así como soluciones puntuales a los principales problemas de desigualdad de género y migración, como la subparticipación en el mercado laboral y en la economía informal; la discriminación y xenofobia; las dificultades para la reunificación familiar; la desprotección internacional, y la violencia de género.

Las razones que impulsan a migrar, (escapar de la pobreza o la inseguridad, por los conflictos o efectos del cambio climático en sus países de origen o para mejorar el nivel de bienestar y oportunidades) son detonantes similares tanto para mujeres como para hombres; sin embargo, quienes estudian el binomio mujeres y migración, identifican que las mujeres altamente calificadas tienden a migrar más que los hombres, pero también llegan a experimentar tasas más altas de inactividad o están desproporcionadamente representadas en ocupaciones mal remuneradas,[4] trabajan en el sector informal, son subempleadas en trabajos domésticos y de cuidados (una de cada seis personas trabajadoras domésticas en el mundo son migrantes internacionales, y el 73.4 por ciento del total son mujeres),[5] y en el sector agrícola y manufacturero, contextos en que pueden llegar a experimentar abusos y violencias.[6]

A pesar de que todas las personas en movilidad humana son vulnerables al abuso y la explotación, las migrantes se encuentran especialmente en riesgo. A este respecto, el Instituto Europeo de Igualdad de Género[7] (EIGE, por sus siglas en inglés) acentúa que las mujeres en situación de movilidad ya sean migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo, enfrentan diferentes riesgos por sesgo de género en todas las etapas —antes, durante y después— del proceso migratorio.

Particularmente, las mujeres refugiadas y solicitantes de asilo —que representan el 50 por ciento del total de las personas en esa situación—[8] son consideradas entre las y los individuos más vulnerables que requieren respuestas eficaces y pronta protección, ya que corren un mayor peligro de violencia de género, incluida la trata con fines de explotación sexual, violencia sexual, trata de personas, abuso físico y emocional, así como matrimonio forzado, entre otros.[9] A estas amenazas se suman violencias añadidas, como la falta de atención en salud sexual, materna y reproductiva.[10]

Asimismo, una narrativa negativa y políticas de inmigración restrictivas a nivel global pueden generar escenarios de racismo y xenofobia, además de reforzar los estereotipos estigmatizantes.[11] Las mujeres migrantes experimentan con frecuencia una múltiple discriminación: por ser mujeres, migrantes, en situación de pobreza, indígenas, adultas mayores o pertenecientes a las diversidades por orientación sexual, identidad, expresión de género y características sexuales diversas (SOGIESC, por sus siglas en inglés).[12]

En el ámbito local, el Colegio de la Frontera Norte (El Colef), sede Ciudad Juárez, presentó recientemente en el Senado de la República el foro “Desplazamiento Forzado de Migrantes al Interior del País”,[13] relativo a la situación de movilidad interna en que las personas se ven obligadas a abandonar sus hogares debido a conflictos armados, persecuciones, violencia, desastres naturales u otras situaciones que ponen en peligro su vida. El análisis presentado resaltó que el fenómeno del desplazamiento interno forzado en México se visibilizó por diversas cuestiones desde la década de 1960, y que en 1990 se registró un incremento importante en los desplazamientos, como consecuencia de la violencia y su impacto social.

Con base en los datos de hasta finales de 2022 del monitoreo global que realiza la Consejo Noruego para Refugiados[14] (NRC, por sus siglas en inglés), en México se acentuó un incremento de este fenómeno, con un acumulado de 386 mil personas desplazadas de manera interna. En las mediciones realizadas en la estructura poblacional de este fenómeno de desplazamiento, las investigaciones de El Colef muestran una mayor presencia de mujeres (el 57 por ciento), y como principales necesidades —tomando a Ciudad Juárez como ejemplo— destacan el acceso a servicios de salud, la seguridad, el asesoramiento, la alimentación y el alojamiento.[15]

En este marco de desplazamientos forzados internos y movilidad humana transfronteriza el género es una variable crucial al momento de analizar los flujos migrantes como grupos socioeconómicos y demográficos heterogéneos, y por ello es imprescindible atenderlos desde una mirada diversa que incluya identidad de género, orientación sexual, situación migratoria, edad, etc. —es decir, la perspectiva de género—, para no caer en acciones, políticas y marcos normativos que generen efectos perjudiciales sobre mujeres, hombres y personas de la comunidad LGBTTTIQ+ en movilidad; que abogue y promueva la igualdad de género en todas las etapas del proceso migratorio, evitando caer en la “ceguera de género”, que puede derivar en ignorar las necesidades y prioridades específicas de todas las personas migrantes, refugiadas y solicitantes de asilo.

En su informe Fortaleciendo la programación migratoria desde una perspectiva de género, ONU Mujeres destaca siete acciones por implementar: dar voz a las mujeres migrantes, fortalecer el desglose de datos por género, mejorar el acceso a la información, promover la creación de capacidades, adoptar respuestas multienfoque, alinearse con marcos normativos clave y priorizar el cambio de narrativas negativas sobre la migración.[16]

Además, tanto el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular[17] como la Declaración de Nueva York para los Refugiados y los Migrantes[18] son puntuales en la importancia del desglose de datos sobre migración en función del sexo y la edad, ya que permiten identificar y analizar vulnerabilidades, brechas y desigualdades, así como capacidades específicas.[19] Bajo esta perspectiva, el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (UNDESA, por sus siglas en inglés) busca en todas las dimensiones del fenómeno —origen, tránsito, espera, destino y retorno— hacer visibles a las mujeres migrantes.

De igual manera, para la División de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) el género es una perspectiva vital para abordar cualquier discusión sobre las causas y consecuencias de la migración internacional, ya que —como se comentó anteriormente— la migración, sus retos y desafíos difieren según el género y pueden llegar a perpetuar brechas.

Por otro lado, medir cuantitativa y cualitativamente la aportación de las mujeres inmigrantes al desarrollo económico de los países de destino, a través de sus competencias y habilidades, y su contribución a sus países de origen, ya sea a través del envío de remesas o de una mayor injerencia al retornar como agentes de cambio para transformar las relaciones de género dentro de sus propias familias o difundir la importancia del ejercicio de sus derechos, es de suma importancia para tener más elementos para comprender y atender el fenómeno migratorio e implementar estrategias de políticas públicas y programas que reconozcan y valoren adecuadamente su participación a nivel local e internacional,[20] es decir,  comprender cómo se distribuyen el poder, los recursos, las normas y los roles de género, las expectativas culturales y las responsabilidades de manera desigual, para eliminar estereotipos de género, promover la participación equitativa en la toma de decisiones y garantizar el acceso igualitario a derechos, recursos y servicios.

En ese sentido, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), decidió investigar de qué manera el género influye en las motivaciones, los trayectos elegidos y la posibilidad de integrarse en el lugar de destino. En su análisis, La migración desde una perspectiva de género: ideas operativas para su integración en proyectos de desarrollo,[21] la Unidad de Migración y la División de Género y Diversidad del BID proponen una serie de recomendaciones para atender las necesidades y los desafíos particulares de las mujeres que migran, por medio de programas de política pública centrados en ellas y que les aseguren condiciones y apoyos mínimos para su desarrollo sostenible con calidad de vida.

El análisis del BID visibiliza la importancia de los estudios de género para entender la complejidad del fenómeno migratorio. Por ello, enlista de manera ilustrativa una serie de iniciativas para abordar los retos, como contar con marcos regulatorios robustos que cobijen las necesidades particulares de las migrantes; establecer iniciativas que protejan y empoderen a las mujeres y las niñas migrantes; iniciativas que combatan la violencia sexual y de género; estrategias para la integración laboral de mujeres migrantes; dar atención a su salud sexual y reproductiva, y mejorar las condiciones de retorno y el desarrollo de sus países de origen. Para poder aplicar de manera adecuada y acertada estas iniciativas, el BID recomienda mejorar la integración de los datos desagregados por sexo, reducir los riesgos durante el trayecto migratorio, garantizar sus derechos y comprender la relación entre el género y el tipo de migración.

A pesar de que está a la vista la evidencia de la participación, los retos y desafíos de las mujeres en el mundo en general y en los flujos migratorios en particular, las políticas y prácticas migratorias aún no han implementado las medidas necesarias para que el proceso sea seguro, ordenado y regular para todas las personas migrantes. Y especialmente en cuanto a la perspectiva de género, en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer fuimos testigos de retrocesos por parte de algunos líderes, como los presidentes de Argentina y El Salvador, que buscan prohibir el lenguaje inclusivo, niegan la importancia de la perspectiva de género y las brechas entre hombres y mujeres e incluso —en la nación sudamericana— penalizar el aborto; todo ello, en completa contradicción con los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas o la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida como Convención de Belém do Pará.

Negar la importancia de aplicar la perspectiva de género como un marco teórico y mecanismos que permitan identificar y abordar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres —según las regulaciones mexicanas, como la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres[22] y los principios de la Ley de Migración[23]—, así como las acciones que deben emprenderse para crear las condiciones de cambio que hagan posible avanzar en la construcción de la igualdad, refleja un alarmante deterioro de los derechos humanos y una propensión a no reconocer el papel de las mujeres en el desarrollo global.

ricardomonreala@yahoo.com.mx

X y Facebook: @RicardoMonrealA

[1] Ian McFarlane (ed.), Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2023. 8.000 millones de vidas, infinitas posibilidades argumentos a favor de los derechos y libertades. United Nations Population Fund, Nueva York, 2023, 188 pp. [En línea]: https://lc.cx/8MWgek [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[2] Department of Economic and Social Affairs-United Nations, World Population Prospects 2022. Department of Economic and Social Affairs-United Nations, Nueva York, 2022, 38 pp. [En línea]: https://lc.cx/xWszZn [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[3] Division for the Advancement of Women-Department of Economic and Social Affairs-United Nations,Women and International Migration” en s.a., s.l., s.f., pp. 27-30 [En línea]: https://lc.cx/o4cp7t [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[4] Isabel Granada, Paola Ortiz et al., La migración desde una perspectiva de género: ideas operativas para su integración en proyectos de desarrollo. Banco Interamericano de Desarrollo, s.l., 2021, 86 pp. [En línea]: https://lc.cx/0M07_8 [Consulta: 06 de marzo, 2024].

[5] Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad y Departamento de Estadística-Organización Internacional del Trabajo, Resumen. Estimaciones mundiales de la OIT sobre los trabajadores y las trabajadoras migrantes. Departamento de Condiciones de Trabajo e Igualdad y Departamento de Estadística-Organización Internacional del Trabajo, s.l., 2015, 6 pp. [En línea]: https://lc.cx/YNM-rl [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[6] European Institute for Gender Equality, Report. Poverty, gender and intersecting inequalities in the EU. Review of the implementation of Area A: Women and Poverty of the Beijing Platform for Action. European Institute for Gender Equality, Luxemburgo, 2016, 122 pp. [En línea]: https://lc.cx/c9jo97 [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[7] Unión Europea, “Instituto Europeo de la Igualdad de Género (EIGE)”. Unión Europea (s.f.), sec. Instituciones, leyes, presupuesto, Instituciones y organismos [En línea]: https://lc.cx/aobnYu [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[8] United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, “Nearly 300 million people globally need humanitarian assistance and protection”. United Nations Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (s.f.) [En línea]: https://lc.cx/kvaYtY [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[9] United Nations Population Fund, “New study finds child marriage rising among most vulnerable Syrian refugees”. United Nations Population Fund (31 de enero, 2017) [En línea]: https://lc.cx/QydDMC [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[10] Beatriz García de la Torre “Migración y trata: emigrar siendo mujer”. El País (22 de febrero, 2021), sec. Blogs/PlanetaFuturo, ed. América-México [En línea]: https://lc.cx/vsGE2p  [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[11] Mara Mattoscio y Megan C. MacDonald, “Introduction: Gender, Migration, and the Media”. Taylor & Francis Online (02 de noviembre, 2018) [En línea]: https://lc.cx/t2BZtp [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[12] UN Women, Migration Experiences of People with Diverse SOGIESC. Policy Paper. UN Women, Nueva York, 2023, 22 pp. [En línea]: https://lc.cx/sx3kvh[Consulta: 05 de marzo, 2024].

[13] Canal del Congreso México, Foro virtual: Desplazamiento forzado de migrantes al interior del país. YouTube (22 de febrero, 2024), 1:23:54 min [Video en línea]: https://lc.cx/jE0WBZ [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[14] Consejo Noruego para Refugiados, Informe anual 2022. Consejo Noruego para Refugiados, s.l., 2022, 22 pp. [En línea]: https://lc.cx/mfJnVA  [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[15] Canal del Congreso México, op. cit.

[16] UN Women, Strengthening Migration Programming from a Gender Perspective. UN Women, Nueva York, 2023, 18 pp. [En línea]: https://lc.cx/BUohA9 [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[17] Naciones Unidas, “Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM)”. Naciones Unidas (s.f.) [En línea]: https://lc.cx/eFcj_Q [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[18] Agencia de la ONU para los Refugiados, “Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes”. Agencia de la ONU para los Refugiados (s.f.) [En línea]: https://lc.cx/6zAfRY [Consulta: 05 de marzo, 2024].

[19] Portal de Datos Mundiales sobre la Migración, “Género y migración”. Portal de Datos Mundiales sobre la Migración (24 de marzo, 2023), ed. Español [En línea]: https://lc.cx/r6erlX [Consulta: 04 de marzo, 2024].

[20] Idem.

[21] I. Granada, P. Ortiz, et al., op. cit.

[22] Secretaría de Gobernación, Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres, en Diario Oficial de la Federación, Ciudad de México, 2006 [En línea]: https://lc.cx/KRd2Ck [Consulta: 06 de marzo, 2024].

[23] Cámara de Diputados, Ley de Migración. Cámara de Diputados, Ciudad de México, 2011, 67 pp. [En línea]: https://lc.cx/w_qM10 [Consulta: 06 de marzo, 2024].